Artur “No-se-qué”, es el problema
El Presidente “No-se-qué” ofende hasta cuando se esfuerza en no hacerlo. ¡Es un crack! ¡No he visto político más torpe!
El Muy Honorable Presidente de la Generalitat, Artur Mas, es el político más torpe de su generación, y puede que de dos o tres más. Este jueves se despachó en una cadena de radio protegida por el Gobierno del PP pero con pasado sociata, “No me siento catalán, no me siento otra cosa. Fíjese que no digo “No me siento “no-sé qué””. Torpe y cobarde, diría yo porque utiliza ese “no-se-qué” por no decir lisa y llanamente lo que ya todos sabemos un sincero “no me siento español”, cosa que por cierto, ya no es una sorpresa para nada.
Ese “temple” es el que hace que el votante catalán más radiado con la ideología de la ruptura con España, prefiera a Esquerra, por su claridad que a CiU con su “la puntita nada más”. El Presidente “No-se-qué” ofende hasta cuando se esfuerza en no hacerlo. ¡Es un crack! ¡No he visto político más torpe! Pero eso viene de antiguo. Recuerdan cuando se pasó por el forro el mandamiento uno de la vida política “Nunca digas de esta agua, no beberé”. Él se fue a un Notario para que levantara acta de su juramento al más puro estilo Tara: “Nunca más haré nada con el PP”. Luego gobernó con el apoyo del PP de Alicia Sánchez-Camacho, y se comió el juramento con mojo y papas arrugas.
Artur “No-sé-qué” preside un gobierno de ineficacia máxima. Por ejemplo, un primo lleva tres años esperando una operación de cadera, eso no pasa en el resto de España. Eso sí, Presidente “No-sé-qué” mantiene 18.000 suscripciones a los principales periódicos catalanes; cinco emisoras de radio públicas (y otras tantas subvencionadas) y media docena de canales de televisión que pagan todos los ciudadanos pero que sólo atienden las posiciones políticas de la mitad. Esa mitad reconocida por una reciente encuesta de La Vanguardia que, a pesar de todo, incluso de la promesa de que “la independencia mejoraría la salud y longevidad de los catalanes” (sic), sigue considerándose español/a y no quiere la independencia.
Más pide diálogo con la boca pequeña y después de que Sánchez Llibre y Duran lleven semanas de contactos permanentes con los chicos de Soraya Sáenz de Santamaría, para apañar la situación generada por “el Proceso” con ungüento amarillo… ya me entienden.
Lo que quiere Artur “No-sé-qué” es que le dejen hacer un referéndum tras comprobar que él no puede hacerlo de forma legal. “Artur “No-sé-qué” lo que dice es “esto son lentejas”. Sigue con que los catalanes deben poder votar… y no se refiere a las próximas autonómicas. Esas si las puede convocar cuando desee. Entonces ¿por qué no lo hace? ¡Ah!, se me olvidaba que es un cobarde y teme a unos resultados que pronosticar que CiU va desbocada a la irrelevancia. Los últimos sondeos dice que a los 12 diputados menos de las últimas catalanas, ahora perdería otros trece.
Menos mal que los poderosos empresarios catalanes; buena parte de la “sociedad civil” –que acaba de abandonar el cabestrismo recientemente- empiezan a detectar que Artur Mas es el problema. Ahora son muchos, incluso los viejos aliados de Unió, socios de federación, los que piensan que “si no eres parte de la solución, eres parte del problema”.