domingo, 29 de noviembre de 2015

Gustavo Bueno opina sobre Mas

¿Qué opina usted de Artur Mas?
Yo le veo como a un tipo rudo: si le acercas el oído al cerebro sólo oyes ruidos. Sólo hay que ver la pinta que tiene, el modo de mirar, el modo de sonreír. Su horizonte es de un comerciante de paños.
Bueno Mas, ha sido votado... aunque cada vez menos
Sí, y dice que es demócrata porque defiende el derecho a decidir. ¿Pero qué es eso; qué entiende usted por democracia? ¿Quién le ha dado ese derecho? Nadie sabe lo que es la democracia. Cuando lo preguntas, desde Jefferson hasta Pablo Iglesias, como mucho, en un alarde histórico, te hablan de Pericles. ¡Pero si Pericles no era demócrata, si era representante de una oligarquía de esclavistas! Por eso Platón y Aristóteles la desprestigiaron. Decir que la democracia es el gobierno del pueblo no soluciona nada: ¿qué es el pueblo? ¿la mayoría, aunque sea por un voto o dos votos? No tiene justificación.
Bueno el sentido aritmético es lo que permite a Artur Mas y el bloque soberanista arrogarse legitimidad para declarar la independencia
Eso es rudísimo. Yo me acuerdo de Lenin cuando decía que las ideas abstractas, cuando son verdaderas, nos acercan a la realidad.
Con Artur Mas pasa como con Pablo Iglesias: esta gente desconoce la historia y cree en el hombre, pero el hombre es un concepto abstracto 
¿Y cómo es posible que una persona que usted ve tan ruda haya convencido a tanta gente?
Ese es el problema, que la gente que le escucha es como él. Es lo que pasa con Pablo Iglesias. Esta gente desconoce la historia, y cree en el hombre, pero el hombre es un concepto abstracto. Si Mas dice que la democracia es la expresión de un pueblo, que es la asamblea de ciudadanos, pues hace referencia a una escala de siglos. Pero en la época de la Iliada ya había escultura, juegos olímpicos, ciudad Estado: lo que llamamos democracia es un proceso de milenios hasta llegar al primer milenio antes de Cristo.
¿Cataluña es una nación?
Es que nación es un concepto muy diverso; por tanto, hablar de nación no tiene sentido. La primera acepción es un concepto zoológico, el lugar donde nace el individuo o sus partes. Al nacimiento de las mamas y del pubis se les llama nación; el caballo que ha nacido de una yegua, esa es su nación; elnatium dentum, las encías en el niño. Luego están los conceptos sociológicos y políticos, lo que tiene que ver con las gentes, el Adversus nationes de Arnobio de Sicca. Los grupos humanos que estaban en la periferia del Imperio Romano eran las naciones, toleradas por el Imperio. Cervantes se quejaba de que no le dieron pasaporte para las Indias porque no tenía nación; es decir, porque no pertenecía a un grupo de poder.
El concepto moderno es otro
El concepto moderno de nación empieza con la Revolución Francesa, que defiende la nación frente al Antiguo Régimen. Por eso en la Batalla de Valmy los soldados gritaban viva la nación en oposición a viva el rey. Ese era un concepto nuevo, sustitutivo del Estado feudal, que unía a galos, francos, celtas, romanos... ¿y qué idioma se habla? Pues el francés, pero, claro, en toda la periferia de Francia se habla el patois. Yo lo que deduzco es que la importancia de la idea de nación distorsionó toda la historiografía. La nación comienza en el siglo XVI con la modernidad, con la caída del Antiguo Régimen. La nación supone necesariamente los derechos humanos, los derechos de gentes, la reflexión de Linneo. ¿Pero quién reflexiona? ¿El hombre? ¡Pero si el hombre no existe! ¡La humanidad no existe! ¡Es una abstracción lisológica! Lo que pasa es que una parte reflexiona sobre el todo, hay una parte que se compromete a cuidar o a controlar el todo. Esa es la idea del Imperio de Alejandro y del Imperio Romano, que es de donde procedemos todos, y principalmente los musulmanes. El imperio supone que una parte de la humanidad quiere controlar a los demás. A Sánchez Ferlosio lo premiaron por decir que el Imperio Español fue un error teatral, pero yo creo que eso es un error monumental. La idea de nación es una reducción que está dentro del concepto de imperio, que es una realidad política más compleja.
¿A qué se refiere?
En el siglo XVI nacen los imperios como comunidad histórica: el Imperio Ruso, que luego dio lugar al Imperio Soviético, que era generador, pues quería que los demás Estados fueran como él; el Imperio Español, el Imperio Sacro-germánico, que era el imperio por antonomasia, el Imperio Francés, el Inglés y el Otomano. Es decir, la Revolución Francesa no es una guerra entre naciones, sino entre los grandes imperios creados en el XVI, XVII y XVIII. El Imperio Español se rompió y de ahí salen todas las repúblicas americanas.
Foto: Moeh Atitar
Foto: Moeh Atitar
¿Usted cree que es difícil sentirse catalán en España, como dice Artur Mas?
Es que es un hombre tan rudo que no merece la pena. Bueno, hay que hablar de él porque ocupa el lugar que ocupa, pero este individuo no conoce la Historia. Confunde el derecho a decidir con la democracia del autobús.
¿Ha adoptado Rajoy una actitud demasiado pasiva al implicar al Tribunal Constitucional?
Es que el Derecho, a pesar de lo que digan Baltasar Garzón y todos los demás, por sí mismo, no tiene ninguna capacidad ejecutiva. Un tribunal emite una sentencia y, por mucha razón jurídica que tenga, si no tiene al Ejército o a la Policía al lado, no se cumplirá.
¿Entonces por qué Rajoy se apoya en el Constitucional si la responsabilidad es del Ejecutivo?
A mí me parece que Rajoy sabe, y con cierta razón, que Mas dispone de un millón o medio millón de individuos dispuestos a salir a las Ramblas en dos horas. Y se armaría tal follón, si ahí entran la Policía o al Ejército y hay 500 muertos, que inmediatamente Estonia, Letonia, Lituania, Finlandia, Dinamarca, Noruega… todos esos países periféricos reconocerían la independencia de Cataluña.
¿Entonces considera que Rajoy está haciendo lo único que puede?
No está pasivo, yo creo que eso de que es pasivo es una imagen de la que son responsables los viñetistas, que lo pintan tumbado fumándose un puro.
Quizá piensa, como Ortega, que el independentismo catalán es un problema que sólo se puede conllevar.
Yo Ortega, la verdad, en fin... Con eso no decía nada Ortega. A mí me gusta mucho como escribe, pero Ortega está cruzado de Heidegger, de Max Scheler, ideas de las que no se daba ni cuenta. Como cuando habla del origen deportivo del Estado, es una idea que fascinó a un montón de gente, pero que es puro humo.
¿Pero no se puede arreglar el problema catalán, sólo se puede conllevar?
Eso son ideas genéricas. Conllevar significa soportar y eso pasa con todo, es una idea demasiado genérica. Si vivesn en Andalucía con Susana Díaz sólo te puedes conllevar... porque tiene la mayoría.
¿Ha colapsado el régimen del 78?
La raíz está en la Constitución, que fue fabricada, escrita y pensada por una serie de gente que no tenían ideas claras. Yo es que los conocí de cerezo (de joven). Creo que se utilizaron criterios indeterminados. Hay que ver los resultados: el Estado de las Autonomías. Cuando se habla de los derechos humanos o del Estado del bienestar se apela a generalidades indeterminadas. La realidad es que la democracia se basa en la violencia y en la opacidad, no en la transparencia, que es un concepto que se utiliza en sentido metafísico.
¿La opacidad es la norma?
La necesidad de los animales y de los seres humanos es la opacidad, las células se rodean de membranas en la lucha por la vida, y la intimidad es el castillo interior. La opacidad es necesaria, los lobos se llevan la comida aparte. Y la cópula, en general, se hace en privado. En mi teoría de la televisión dije que quien había inventado la televisión no sabía lo que había inventado, que es un instrumento inventado para traspasar los cuerpos opacos.
Usted ha sido muy crítico con la telebasura. ¿Ha visto un programa quie se llama Adán y Eva?
(Ríe). Sí, sí, he visto alguno. La televisión es uno de los órganos principales de idiotismo del público. Yo ahora me trago muchas horas de televisión y veo los programas de cultura de La 2 y sólo ponen danza y música, y sale Raphael haciendo pantomimas: una cosa ridícula.
Para mandar necesitas gente de látigo porque si no es imposible. Eso lo dices y te llaman fascista. ¡Pues llámeme usted lo que quiera, hombre!
¿La mitificación de la cultura conduce a la vulgaridad?
Bueno es que nadie sabe tampoco qué es la cultura. Hoy la cultura en España es lo que Platón llamaba la teatrocracia. Te hacen una serie de Isabel la Católica, de Carlos V; la de Carlos V es una vergüenza. El guionista tuvo la audacia de decir que Carlos V no estaba solo, hay que poner a Hernán Cortes, y para establecer la relación entre ambos reducen la idea del imperio a una cuestión de ambición. Y a la mínima oportunidad una escena de cama. Y consideran que eso es acercar al público la humanidad de Carlos V, cuando lo que están mostrando es a un Carlos V zoológico. Además, vaya descubrimiento. Para mandar siempre necesitas un grupo en el que tiene que haber gente de látigo porque si no es imposible. Claro, ahora eso lo dices y te llaman fascista. ¡Pues llámeme usted lo que quiera, hombre! Si al poder ejecutivo le quitas la Policía, la Guardia Civil y el Ejército se acabó el poder ejecutivo.
¿Qué le parecen los derechos de los animales?
Pues más teatralización. Son una parodia de los derechos humanos que colaron en la ONU. Esto es como la unión de las culturas de Mayor Zaragoza, que entró en la UNESCO. Es el armonismo, el hablando se entiende la gente. Hombre, hablando no se entiende la gente, hablando lo que se consigue es confundir o explorar cómo está el enemigo. La gente dice yo opino, y la mayoría de las veces lo que hace es repetir frases sueltas que ha oído por ahí.
¿Qué juicio le merece la Transición?
Hicieron lo que pudieron, pero entonces no hay que deificar la Constitución y considerar como héroes de la democracia a aquellas gentes. Eso hay que juzgarlo por los resultados: la verdad está en el resultado, eso es una idea de Hegel. Los criterios que allí se utilizaron eran imprecisos: el Estado del bienestar, los derechos humanos, todas esas cosas, apelan a normas generales que no están definidas, así que se pueden interpretar de cualquier manera. Al mismo tiempo, las autonomías, como son una transferencia...
¿Ha fallado la descentralización?
Poner al mismo nivel a todas las autonomías... Meter la palabra nacionalidad fue cosa de Peces-barba, que no se dio cuenta de lo que implicaba. Lo hizo para no hablar de nación, pero es lo mismo, lo dice el diccionario. Si alguien tiene nacionalidad es porque tiene una nación, que es sujeto de esa nacionalidad. Es decir, fue todo una inexperiencia y una improvisación. Por ejemplo: se dice el Estado deberá procurar a todos los españoles el acceso a la cultura. ¿Pero de qué cultura habla, de la minoica, de la cretense, de cuál? Es como cuando se habla de la educación, que es un concepto lisológico: hay que decir qué tipo de educación, y como aquí cada autonomía decide su modelo, pues así estamos. Cuando se dice que hay que aumentar la educación, pues depende de para qué: si es para construir madrasas e ikastolas pues no. Lo mismo pasa con la libertad de pensamiento, lo deja todo abierto.
¿No cree que el resultado sea positivo?
No, porque la culpa del problema territorial la tiene la Constitución.
¿Qué cambiaría usted de la Constitución?
Lo esencial es mantener la unidad de España, pero no sólo para exportar naranjas, que también, sino para otras cosas, como la revisión de los conceptos de Europa. ¿Cómo que España es europea? ¿qué es eso? Si mientras los alemanes estaban todavía por los árboles nosotros teníamos un Estado derivado del Imperio Romano. Europa es un concepto moderno que está en Napoleón, luego en Hitler sobre todo, que quiso hacer la nueva Europa, luego por el Plan Marshal, que lo hicieron los americanos frente al Pacto de Varsovia. Hay que definir lo que es España históricamente, y no sólo para defender el Estado de bienestar, que nadie sabe lo que es. Y nada de armonismo: un Estado es un punto de fricción con otros Estados, su función es la competencia y la guerra.
¿No le convence como modelo territorial un Estado Federal cooperativo?
No, no tiene sentido. Eso es una contaminación de Estados Unidos, de las siete colonias, cuando eran estados soberanos y decidieron unirse. Pero el federalismo supone compartir la soberanía y la soberanía no se puede compartir. Eso lo explica muy bien Francisco José Ayala. Cuando en el equilibrio de fuerzas un Estado declara la guerra a otro, si es soberano, no tiene por qué dar explicaciones.
¿Qué competencias recuperaría?
La lengua sería obligatoriamente el español en todas las administraciones. Luego, filológicamente, que cada uno hable lo que quiera, el panocho, castúo, el gallego, el aranés.
Hace falta una Historia de España interpretativa, no meramente descriptiva. Dirán, hombre, eso es ideología: pues claro que lo es
¿Educación?
Completamente centralizada y un cuerpo de Historia de España común para todos. Que se hable de Hernán Cortes, y de los héroes de España, del Cid Campeador hasta Prim. Si no hay Historia no hay Estado, no hay nada. Hace falta una historia que no sea meramente descriptiva sino interpretada. Y dirán, hombre eso es ideología: pues totalmente, claro que lo es.
¿Qué le parece Mariano Rajoy?
Es un político en el sentido tradicional de la expresión. Conoce las consecuencias de sus actos, y tiene inteligencia, otra cosa es que haya acertado siempre, eso depende de cada caso y de la crítica política, que es como la crítica del arte.
¿Pedro Sánchez?
Lo descalifico totalmente. Es uno individuo cuyo único objetivo es ganar las elecciones. Claro que todo el mundo las quiere ganar, pero es que su único argumento es dogmáticamente, descalificar a Rajoy. Es un sicofante.
¿Albert Rivera?
Es muy simpático pero la última vez que estuve con él me pareció que su sabiduría política es la de un ajedrecista de la política, ahí no había ninguna idea abstracta.
¿Pablo Iglesias?
Es otro cantar. Es un hombre semiculto de la Facultad de Políticas, que conozco muy bien. Allí se mezcla a Maquiavelo con Lenin, con Rousseau. Yo creo que es un anarquista, lo cual no es decir nada, y un demagogo que se cree que se puede partir de cero. Olvida la historia y en esas asambleas de la Puerta del Sol planteaba la regeneración de la democracia desde el principio, y eso es imposible porque la democracia es una cuestión histórica. Si no tienes una historia de España morfológica no sabes donde estás.

sábado, 28 de noviembre de 2015

El prusés no hay por dónde cogerlo

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Víctor Ferreres Comella es profesor de Derecho Constitucional en la Universitat Pompeu Fabra y profesor visitante en la Universidad de Texas en Austin, Enric Fossas Espadaler es catedrático de Derecho Constitucional en la Universitat Autònoma de Barcelona y Alejandro Saiz Arnaiz es catedrático Jean Monnet de Derecho Constitucional en la Universitat Pompeu Fabra.
Son catalanes, prestigiosos profesores de Derecho Constitucional y no se tragan los argumentos separatistas que definen como “de una notable inconsistencia, tanto desde un punto de vista político como jurídico”. Han publicado un artículo en El País, Inconsistencias de la desconexión, que es de traca y mocador. Allí ponen en evidencia todas esas inconsistencias y dejan desnudo a un prusés que ya muestra a las claras todas sus vergüenzas. Estos son sus tumbativos argumentos:
  1. Cataluña no tiene derecho a la autodeterminación, por mucho que lo camuflen con ocurrencias y eufemismos: “Para empezar, la doctrina independentista oficial se ha basado en la idea según la cual todo Estado democrático que se precie debe reconocer a los ciudadanos que residen en un determinado territorio el derecho a decidir unilateralmente si permanecen en dicho Estado o, por el contrario, se separan de él. En caso de optar por esto último, se entablarían negociaciones con el Estado, pero únicamente a efectos de concretar los detalles de la secesión.Tal derecho, que ya fue invocado en el País Vasco con motivo del Plan Ibarretxe, no existe en ningún ordenamiento constitucional. Como es sabido, el “derecho a decidir” ha sido un eufemismo para evitar la invocación del derecho de autodeterminación, del que Cataluña no es titular, tal como ha recordado recientemente el Secretario General de la ONU”.
  2. El prusés es una invención sin sustento real alguno: “En todo caso, a partir de la resolución aprobada por el Parlament, la idea ha sido abandonada. Ahora se trata de iniciar un proceso “participativo” que debe culminar en la adopción de una Constitución para una nueva República catalana, sin preguntar antes a los ciudadanos, en un referéndum legal y acordado, si están a favor de la independencia de Cataluña”.
  3. Solo un loco puede pretender que el Estado español esclaviza a los catalanes: “Los soberanistas más lúcidos reconocen que la secesión necesita sustentarse en una justa causa, especialmente si se quiere contar con los necesarios apoyos internacionales. El problema es quelas múltiples quejas que muchos ciudadanos catalanes elevan frente al orden político existente en España, por legítimas y fundadas que sean, no son de una gravedad tal como para provocar la movilización de la comunidad internacional, a fin de presionar a España para que permita la secesión de Cataluña. Quienes comparan a los catalanes con esclavos que necesitan ser liberados han perdido el norte moral, o no han viajado por el mundo”.
  4. Por mucho que insistan en que respetan la ley, lo cierto es que se la pasan por el forro: “se nos ha dicho que el proceso hacia la independencia se hará de acuerdo con la ley[…] Pero la resolución del Parlament es taxativa cuando dispone que, a partir de ahora ir de ahora, el gobierno de Cataluña únicamente debe cumplir las normas emanadas del Parlament, con exclusión de las estatales (y se supone que también de las europeas) y ordena que no se obedezcan las resoluciones del Tribunal Constitucional. Que todavía haya juristas dispuestos a sostener que todo esto es legal, “si se interpreta adecuadamente”, dice mucho sobre la degradación intelectual a la que hemos llegado”.
  5. Exigen a la Unión Europea lo que ellos niegan a España: “Los teóricos del soberanismo también sostuvieron en su momento que si el Estado español se niega a autorizar un referéndum sobre la independencia de Cataluña, cabe acudir a la Unión Europea para que sancione a España en virtud del artículo 7 del Tratado, que alude a “la existencia de una violación grave y persistente” por un Estado miembro de los valores en los que se fundamenta la Unión, entre los que se cuentan la libertad, la democracia, el Estado de Derecho y el respeto de los derechos humanos. En la extensa lista de despropósitos del argumentario soberanista, seguramente éste se lleva la palma. Resulta llamativo que quienes juzgan inaceptable, por autoritario y represivo, la utilización del artículo 155 de la Constitución española contra la Generalitat, consideren posible que la Unión Europea recurra al artículo 7 del Tratado frente al gobierno español”.
  6. Los separatistas perdieron su plebiscito:”la realidad es que, de momento, el movimiento secesionista no ha superado con éxito el primer test democrático que supusieron las elecciones del pasado 27 de septiembre. El “plebiscito” se perdió, y así lo ha visto el resto del mundo. El Financial Times, por ejemplo, en un editorial sobre la “locura” (folly) del actual proceso, afirmaba esta semana que el porcentaje de voto obtenido por los independentistas está muy lejos del que moralmente se necesitaría para justificar una ruptura con España”.

sábado, 7 de noviembre de 2015

La Mujer que mandaba Marta Ferrusola

Una biografía no autorizada relata la influencia política de Marta Ferrusola

Una biografía no autorizada escrita por la periodista Cristina Palomar, cuyo título es 'Això és una dona!' (Angle Editorial), relata la influencia en la política catalana que tuvo la mujer del expresidente de la Generalitat Jordi Pujol, Marta Ferrusola.    "Pujol no hubiese sido lo que fue sin ella. Ferrusola mandó mucho, tuvo mucha influencia dentro y fuera de la familia. No decía la última palabra pero siempre opinaba, a veces sin conocimiento de los hechos", ha explicado Palomar en ...

Leer mas: http://www.europapress.es/nacional/noticia-biografia-no-autorizada-relata-influencia-politica-marta-ferrusola-20150301123249.html

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Marta Ferrusola la heroína del Regimen

Los Pujol (3). Marta Ferrusola

Marta Ferrusola fue durante 23 años la primera dama de Cataluña. Fue querida por el público convergente y odiada por los socialistas. Representó la madre de familia orgullosa de serlo, orgullosa de ser madre y esposa y de sacar adelante a su familia. Los socialistas no pudieron nunca con ella porque Marta representaba un contrapunto insoportable al modelo mujer grosera e infeliz que pretendía propagar el feminismo sobre todo durante los años 80. Ahora la cosa está ya más repartida, y muchas mujeres han tenido que admitir que trabajar no las ha hecho más felices.
Precisamente cuando quiso trabajar, Marta se metió en líos con su empresa Hidroplant, de flores y jardinería. Sin entrar a valorar los detalles fueron unos líos innecesarios y una empresa también innecesaria, puesto que si se ganó algún dinero tampoco fue demasiado y seguro que no compensó los quebraderos de cabeza que tuvo que soportar por la polémica generada.
Hidroplant tuvo unos clientes y un nivel de contratación que siempre parecieron más relacionados con el hecho de que su propietaria era la esposa del presidente que no por las dimensiones, la envergadura y la calidad de Hidroplant. Marta y sus flores fueron la comidilla de los ambientes cool de Barcelona durante algún tiempo. Estoy convencido de que si la señora Ferrusola comparara hoy el éxito profesional que tuvo con la tormenta que tuvo que capear, reconocería que la aventura no le salió a cuenta.
Marta tampoco lo ha tenido fácil como esposa ni como madre de familia. Pujol le dijo antes de casarse: "Marta, piensa que primero será Cataluña", y esta frase, que ha servido de presidencial excusa a tantos padres catalanes para desatender a su familia, explica cómo se empezó a gestar la carrera de los hijos.
Ferrusola perdió su primera batalla en este sentido el día que no logró evitar que Carme Alcoriza, la secretaria "especial" que Pujol tenía en Banca Catalana, se fuera con su marido a la Generalitat. El "Marta, primero es Catalunya" incluyó también a Carme, de modo que Ferrusola optó por la vieja estrategia femenina de, cuando pierden, hacernos vivir con una mala conciencia infinita. Pujol, que nunca estaba en casa, a veces porque tenía trabajo y otras porque se lo inventaba, desarrolló esta mala conciencia de mal padre y junto con creerse con la misión de salvar a Cataluña estableció una cenefa moral difícilmente superable que consistía en justificar las fechorías de su prole porque era el precio que los catalanes teníamos que pagar a cambio de su presunta heroicidad presidencial.
De este modo, los hijos del president, protegidos por su madre y consentidos por su padre, se dedicaron a enriquecerse gracias al hecho de que su padre era el presidente de la Generalitat. Ya ni me meto en si eran negocios legales o ilegales, en si hay cuentas en Suiza o no las hay, pero lo que no se puede negar, de ninguna manera, es que el precio que Marta le hizo pagar a Jordi para dejarle jugar a su Generalitat y a sus secretarias fue que sus hijos pudieran sacar provecho de su cargo ya que no podían sacar provecho de su padre.
Delirante pero cierto. En el caso de Jordi Pujol júnior, además, el president no sólo miró hacia otra parte, sino que le designó expresamente para que se dedicara a financiar al partido y a la familia.
Marta es una ama de casa que piensa que su marido es un caso perdido que no se puede perder. Una señora superada por la importancia de su marido, pero también por su cinismo, que de un lado ha jugado a ser la "Marta de Cataluña" y del otro ha hundido a su marido con lo de los hijos tal como él la hundió con sus secretarias y sus noches demasiado largas.
Pujol construyó Convergència a la medida de Cataluña y de los catalanes, y por eso CDC ha ganado todas las elecciones al
parlamento de Cataluña. Marta hizo creer a los catalanes que lo de su marido justificaba lo de sus hijos. Pujol ha acabado siendo independentista y sus hijos perseguidos por la justicia. Un Estado puede aguantarlo todo, salvo que su integridad sea amenazada. Del mismo modo que una esposa puede aguantarlo todo, salvo que su marido se vaya a vivir con la secretaria.
Oriol Pujol dijo que le quieren imputar por lo que su proyecto político representa. No es cierto. La verdad es que desde que CiU ha dejado de ser leal al Estado proclamándose independentista, el Estado ha entendido que podía dejar de pagar la prenda de tanto choriceo y denunciar lo que había.
Tal como Marta pactó con Jordi, Jordi pactó con el Estado. Y ante tales acontecimientos el Estado ha dejado de proteger a Jordi tal como Marta se habría divorciado si Jordi se hubiera fugado con Carme.

jueves, 5 de noviembre de 2015

De aquellas Pajas Estos LODOS


Conocí a Jordi Pujol cuando ambos éramos estudiantes y él vino a Madrid a tomar contacto con los que aquí nos oponíamos al régimen de Franco. Venía recomendado por Pasqual Maragall, amigo mío de la infancia. No congeniamos gran cosa, porque le calé inmediatamente: era separatista y de derechas. Poco después fue detenido por la brigada social, maltratado, juzgado y condenado a varios años de cárcel. No se le podía negar la entereza, rayana quizá en el heroísmo. Entonces era un hombre delgado, menudo, que traslucía empeño en la persecución de una idea, y un cierto mesianismo.
Nunca más le volví a ver salvo un encuentro ocasional hace unos pocos años, ya retirado. Pero, cómo no, seguí con atención la meteórica carrera bancaria y política de este médico que fue profeta en su tierra, y siempre me sorprendió que no llegara a materializar el proyecto separatista que indudablemente llevaba en la cabeza y que fue el faro que iluminó su camino, el objetivo último de su larga trayectoria. Alguien debiera preguntarle por qué nunca llegó a dar el paso decisivo, el que su acólito Mas está dando ahora de manera torpe, patética, confusa y obcecada. Quizá respondiera con una de sus muletillas preferidas: 'Aleshores no tocava...' Yo creo, sinceramente, que ni tocaba entonces ni mucho menos toca ahora, pero hay otra pregunta: ¿para qué, si no, tantos años de preparación?
Pujol dio todos los pasos que conducían hacia la independencia, de manera gradual, paulatina, cautelosa. Fue dando pasitos y deteniéndose para ver si provocaban reacción. Quizá fue esa prudencia lo que le impidió rematar la faena. O quizá temía que se airearan sus latrocinios, como ahora está ocurriendo. En todo caso, ya prefiguró sus planes desde su gran trampolín, Banca Catalana, subvencionando entidades nacionalistas, comprando medios de comunicación que adoptaran la línea que él marcaba, persiguiendo con saña a los que no seguían el guión nacionalista que él dictaba; todo sin estridencias ni violencia, persiguiendo, sin prisa pero sin pausa, el objetivo que se había marcado desde sus años estudiantiles. Maniobró con su astucia característica: preconizó la vuelta de Tarradellas, a quien no podía ver ni en pintura, pero que le sirvió para detener la marea izquierdista que entonces dominaba en Cataluña, y utilizó sus impecables credenciales antifranquistas para que los votantes fueran aceptando el nacionalismo como sustitutivo del socialismo. ¡Cuántos comunistas ingresaron en la caverna identitaria! Y así, de manera inopinada, se alzó con la victoria electoral en 1980 y puso en marcha el proyecto nacionalista que era su Evangelio y que anunció ya en su discurso inaugural.
El plato fuerte de ese programa era el adoctrinamiento de la población. Había que hacerse con las palancas que moldean la opinión: los medios y el sistema educativo. Había que hacer del catalán la lengua única oficial, el gran 'fet' diferencial: grabar esto en las mentes de los ciudadanos era la tarea prioritaria. En cuatro años se renovó el sistema educativo, seleccionando a los profesores más identificados, y adoptando los libros y los métodos más acordes con el programa.La política de medios siguió arbitrios bien conocidos: a los afines y sumisos, apoyo decidido; si no bastaba con ellos, se creaban nuevos canales y periódicos: TV3 fue el buque insignia. A los no adictos, ni el pan ni la sal. Para un sector tan inseguro como el de la comunicación, la hostilidad del Gobierno era casi una sentencia de muerte. Así, en pocos años convirtió la mayoría simple de 1980 en la mayoría absoluta de 1984.
Pero apareció un grave problema: al dar Pujol el salto de la banca a la presidencia, el trampolín se vino abajo con estruendo. Allá quedaron pufos y gatuperios de todas clases: a Dios rogando y con el mazo dando, qué demonio. La caridad bien entendida empieza por uno mismo. Y claro, dos fiscales progres y metomentodo investigaron y pusieron una querella hasta al mismísimo 'president'. El tan acariciado programa nacionalista estuvo a punto de irse a pique. Pero Pujol decidió echar el resto y organizó una manifestación monstruo el día de su toma de posesión, identificando su persona con Cataluña, al igual que Franco se identificaba con España en la Plaza de Oriente cuando alguien atacaba su régimen en el extranjero. Todos los medios al alcance de la Generalidad y del partido entraron en juego para movilizar al personal y atribuir al Gobierno socialista de Madrid una siniestra conspiración "contra Cataluña". Pujol dio un discurso acusando a los socialistas de corruptos. "De ahora en adelante", dijo, "de ética y de moralidad solo hablaremos nosotros". A los socialistas de Barcelona casi los lincha la multitud enardecida, y los de Madrid se asustaron. Estábamos en 1984: Orwell hubiera disfrutado con el espectáculo. La fiscalía arrió velas: la querella se juzgó en Barcelona y todo el mundo fue absuelto. A partir de entonces, el programa nacionalista procedió a toda máquina. Y en esas estamos.
El sentimiento nacionalista y separatista subió en las encuestas como la espuma.Los catalanes no nacionalistas quedaron abandonados en el foso de los leones; aunque fueran mayoría (que lo siguieron siendo, pese al acoso y el adoctrinamiento continuo de Convergència y la Generalidad) estaban fragmentados, aislados, proscritos en su propia tierra. Los gobiernos de Madrid sólo hablaban con los nacionalistas. Y cuando éstos perdieron las elecciones en 2003, los socialistas se esforzaron por demostrar que ellos eran aún más nacionalistas que Convergència. Aunque estrictamente hablando el nacionalismo no tenga la mayoría del electorado, la ley está sesgada en su favor, como se ha podido ver en las últimas elecciones: con minoría en las urnas, tiene mayoría en el Parlamento.
Y ahora viene lo mejor: los nacionalistas son pésimos gobernantes. Absortos en sus ensueños de soberanía, no están para perder el tiempo en pequeñeces como cuadrar las cuentas, o fomentar la eficiencia y la calidad en la educación o en la sanidad. Lo importante no es que los médicos sean buenos, sino que hablen en catalán; lo mismo pasa con los profesores; tampoco importa que las empresas sean eficientes: lo relevante es que aporten a las arcas del partido. Claro, esto se acaba notando y la mejor manera de que la gente se olvide del mal gobierno es multiplicar la propaganda y la doctrina, y echar la culpa de todo a España.
Pero además de alienar al votante, el desgobierno produce endeudamiento creciente; y resulta que el único prestamista que encuentran los separatistas es... el Gobierno de España. Sin apoyo internacional, ni diplomático ni financiero, los nacionalistas, que no cuentan tampoco con el apoyo de la mayoría de la población, pero sí con el de la 'franja lunática' de la CUP, quieren romper con su única fuente de sustento. Hace un año, en esta misma tribuna, yo comparaba la situación política en Cataluña con los esperpentos de Valle-Inclán. Por desgracia, el tiempo me va dando la razón.
Entretanto, los gobiernos de Madrid han dado y dan muestras de una prudencia cobarde, temiendo que la aplicación de la ley, algo que no se acostumbra en la Cataluña convergente, pueda provocar otra explosión como la de 1984. ¿Pero no conocen el dicho catalán? 'Qui paga mana'. 'El que paga manda'. Pues entonces, hombre.
Gabriel Tortella es economista e historiador. Prepara un libro sobre Cataluña en España con Clara Eugenia Núñez, Gloria Quiroga y José Luis García Ruiz.