sábado, 28 de noviembre de 2015

El prusés no hay por dónde cogerlo

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Víctor Ferreres Comella es profesor de Derecho Constitucional en la Universitat Pompeu Fabra y profesor visitante en la Universidad de Texas en Austin, Enric Fossas Espadaler es catedrático de Derecho Constitucional en la Universitat Autònoma de Barcelona y Alejandro Saiz Arnaiz es catedrático Jean Monnet de Derecho Constitucional en la Universitat Pompeu Fabra.
Son catalanes, prestigiosos profesores de Derecho Constitucional y no se tragan los argumentos separatistas que definen como “de una notable inconsistencia, tanto desde un punto de vista político como jurídico”. Han publicado un artículo en El País, Inconsistencias de la desconexión, que es de traca y mocador. Allí ponen en evidencia todas esas inconsistencias y dejan desnudo a un prusés que ya muestra a las claras todas sus vergüenzas. Estos son sus tumbativos argumentos:
  1. Cataluña no tiene derecho a la autodeterminación, por mucho que lo camuflen con ocurrencias y eufemismos: “Para empezar, la doctrina independentista oficial se ha basado en la idea según la cual todo Estado democrático que se precie debe reconocer a los ciudadanos que residen en un determinado territorio el derecho a decidir unilateralmente si permanecen en dicho Estado o, por el contrario, se separan de él. En caso de optar por esto último, se entablarían negociaciones con el Estado, pero únicamente a efectos de concretar los detalles de la secesión.Tal derecho, que ya fue invocado en el País Vasco con motivo del Plan Ibarretxe, no existe en ningún ordenamiento constitucional. Como es sabido, el “derecho a decidir” ha sido un eufemismo para evitar la invocación del derecho de autodeterminación, del que Cataluña no es titular, tal como ha recordado recientemente el Secretario General de la ONU”.
  2. El prusés es una invención sin sustento real alguno: “En todo caso, a partir de la resolución aprobada por el Parlament, la idea ha sido abandonada. Ahora se trata de iniciar un proceso “participativo” que debe culminar en la adopción de una Constitución para una nueva República catalana, sin preguntar antes a los ciudadanos, en un referéndum legal y acordado, si están a favor de la independencia de Cataluña”.
  3. Solo un loco puede pretender que el Estado español esclaviza a los catalanes: “Los soberanistas más lúcidos reconocen que la secesión necesita sustentarse en una justa causa, especialmente si se quiere contar con los necesarios apoyos internacionales. El problema es quelas múltiples quejas que muchos ciudadanos catalanes elevan frente al orden político existente en España, por legítimas y fundadas que sean, no son de una gravedad tal como para provocar la movilización de la comunidad internacional, a fin de presionar a España para que permita la secesión de Cataluña. Quienes comparan a los catalanes con esclavos que necesitan ser liberados han perdido el norte moral, o no han viajado por el mundo”.
  4. Por mucho que insistan en que respetan la ley, lo cierto es que se la pasan por el forro: “se nos ha dicho que el proceso hacia la independencia se hará de acuerdo con la ley[…] Pero la resolución del Parlament es taxativa cuando dispone que, a partir de ahora ir de ahora, el gobierno de Cataluña únicamente debe cumplir las normas emanadas del Parlament, con exclusión de las estatales (y se supone que también de las europeas) y ordena que no se obedezcan las resoluciones del Tribunal Constitucional. Que todavía haya juristas dispuestos a sostener que todo esto es legal, “si se interpreta adecuadamente”, dice mucho sobre la degradación intelectual a la que hemos llegado”.
  5. Exigen a la Unión Europea lo que ellos niegan a España: “Los teóricos del soberanismo también sostuvieron en su momento que si el Estado español se niega a autorizar un referéndum sobre la independencia de Cataluña, cabe acudir a la Unión Europea para que sancione a España en virtud del artículo 7 del Tratado, que alude a “la existencia de una violación grave y persistente” por un Estado miembro de los valores en los que se fundamenta la Unión, entre los que se cuentan la libertad, la democracia, el Estado de Derecho y el respeto de los derechos humanos. En la extensa lista de despropósitos del argumentario soberanista, seguramente éste se lleva la palma. Resulta llamativo que quienes juzgan inaceptable, por autoritario y represivo, la utilización del artículo 155 de la Constitución española contra la Generalitat, consideren posible que la Unión Europea recurra al artículo 7 del Tratado frente al gobierno español”.
  6. Los separatistas perdieron su plebiscito:”la realidad es que, de momento, el movimiento secesionista no ha superado con éxito el primer test democrático que supusieron las elecciones del pasado 27 de septiembre. El “plebiscito” se perdió, y así lo ha visto el resto del mundo. El Financial Times, por ejemplo, en un editorial sobre la “locura” (folly) del actual proceso, afirmaba esta semana que el porcentaje de voto obtenido por los independentistas está muy lejos del que moralmente se necesitaría para justificar una ruptura con España”.

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