lunes, 16 de febrero de 2015

En Este Mundo Global La Propuesta Independentista es Un Sin Sentido

A la hora de almorzar en su casa cálida y tan ordenada de las afueras de Oxford, John H. ­Elliott, uno de los hispanistas más destacados de los últimos siglos, catedrático jubilado de la universidad más prestigiosa del mundo, especialista principal en la España del Conde-Duque de Olivares y premio Príncipe de Asturias, se va a la cocina a ayudar a Oonah, su mujer de hace tantos años, para servir con ella los espárragos verdes y el pollo con zanahoria con el que obsequian al periodista visitante. Se juntan ante un jardín muy bien cuidado (por los dos), en el interior de una especie de invernadero que parece el refugio en el que ambos leen el periódico y descansan de la sosegada actividad doméstica que se aprecia en este lugar. En el recorrido por su casa, Elliott, que recibió también el extraño nombre de Huxtable de sus padres, maestros en Reading (de ahí la H. de John H. Elliott), muestra su despacho, en el que ahora trabaja todo el rato, pues la universidad ya es pasado; una sala de estar desde cuyas paredes nos miran esas obras de arte que atesora, y un comedor para ocasiones más solemnes. Donde hablamos, el cenador que es también comedor de mediodía y jardín de plantas interiores, Elliott tiene bien visible la escultura de Miró que le entregó el heredero español cuando le dieron el Premio Príncipe de Asturias. En su sitio de lecturas cotidianas, un ejemplar del Times, “que es más conservador que yo, pero a mí me gusta discutir con periódicos que no reflejan necesariamente lo que yo pienso”. Cuando el matrimonio sirve el almuerzo, ya hemos consumido más de dos horas de conversación, cuyo resultado es la entrevista que sigue. El pretexto, su libro Haciendo historia (Taurus), en el que, con el sosiego anglosajón que no pierde jamás, cuenta su lucha por entender este país nuestro y su tránsito especialmente polémico y nutritivo por Cataluña, adonde fue en 1953 para tratar de comprender la época del Conde-Duque de Olivares (el siglo XVII español). Para introducirse de lleno en el universo de sus preocupaciones, puso entonces un anuncio en La Vanguardia, buscando en aquella época franquista en que ese idioma estaba tan perseguido una familia con la que hablar solo en la lengua de Espriu. Ahora sigue hablando a la perfección el catalán (lo hizo con el fotógrafo), tan bien como un castellano cuidadoso. Enamorado de España, preocupado recientemente por el efecto que la aspiración independentista catalana pudiera tener en el futuro de este país en el contexto de Europa, Elliott habla como si no hubiera nacido en Reading, sino, por ejemplo, en Simancas o en Reus.
¿Cómo se siente visitando al historiador que fue en su juventud?Era muy inocente. Cuando escogí el título La España imperial para mi libro, nunca pensé que para el Gobierno franquista la España imperial era la España gloriosa. De estas cosas no te das cuenta a esa edad, pero luego llega la reflexión.

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