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Solo comparable al esquinazo que el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, dio a su gran mentor Jordi Pujol (padre); es el que Carles Villarubí dio el pasado domingo a Jordi Pujol Ferrusola, el primogénito, el de la amante con dinero en paraísos imputado porPablo Ruz. Vilarrubi “carne da minha carne” hizo de “Bellido Dolfos”, en el palco del Barça.
Ocurrió en el palco blaugrana a las 20,45 horas del pasado domingo 11 de enero. Jugaban el F.C. Barcelona y el Atlético de Madrid. Lo primero y más sorprendente es que Pujol Ferrusola fuera invitado por la directiva de Enrique Cerezo, el presidente del Atléti al palco del Barça. Hay quien dice que la lista de VIP’s del Atlético en la Ciudad Condal es más corta que la de no corruptos en CiU. Jordi Pujol Ferrusola no llegó con gafas de sol, como a la Audiencia Nacional, sino –como le es propio- crecidito para que vean que no me recluyo con alguna amante en nido de millonario. Fue al “Estadi” con suMercedes McLaren, ese al que se le abren las puertas hacia arriba. Y entró en el “sancta santorum” blaugrana pisando fuerte. En plan: “Aquí estoy porque he llegado”. Se oyeron murmullos y hubo discretos codazo, incluso algún “Quina jeta” Saludó a sus anfitriones y echó un vistazo. Allí estaban la Junta de Bartomeu casi en pleno, era día grande buscaba referencia para “pegar la hebra”.
De pronto se fijó en Carles Vilarrubí, un incombustible al que su padre colocó bajó el ala de Javier de la Rosa [el español con más condenas de la historia económica de este país] en Tibigardens y que había sido chófer de Papá en la campaña electoral que le llevó al poder en Cataluña. También le hicieron director del Juego como “comisario” para contentar al poderoso Arturo Suqué, el de los Casinos (que financiaba a CDC) y a los hermanos Lao, los de Cirsa. Incluso le confiaron –vía Lluís Prenafeta ()recientemente condenado por corrupción)- ser el primer director de la Corporació Catalana de Radio y Televisió (TV3 y Catalunya Ràdio). Enfin un “pata negra” de los que “nos lo debe todo” según su punto de vista. Pujol hijo hizo el gesto y Villarubí le hizo uno de los peores “turn your back” que se puedan imaginar. Lo vieron bastantes “socis”.
Pujol hijo y Vilarrubi formaban parte han sido vecinos e inseparables en la urbanización “Les Espiraltes”, de Bolvir de la Cerdanya (Pirineos catalanes), desde los tiempos en los que fue “chico-catalán” de Manuel Prado y Colón de Carvajal en Trébol (otro condenado). Habran llegado a la conclusión ya de que el señor Vilarrubí vivió en el filo de la navaja algunos años. Pero eso es anterior al momento central de su vida, que es cuando conoce -jugando al golf en El Prat- a Sol Daurella, la heredera de Cobega y una de las grandes fortunas de la empresa familiar. Villarrubí también tuvo con Pujol relaciones dinerarias, ya que el hijo del político financio alguna de sus actividades al marido de la multimillonaria. Por cierto Vilarrubí y Pujol junior comparten también relación matrimonial interrupta, que hace que hasta en sus círculos íntimos muchos contesten a la pregunta ¿Pero están juntos?;: “Chico hoy no lo sé”. La traición -decía Maquiavelo- es el único acto de los hombres que no se justifica.
El pillado entre ambas aguas es Enrique Cerezo que invitó a Jordi Pujol precisamente por ser amigo de su íntimo Villarubí, que organiza estupendas cenas en su “nido” palais de la Bonanova, en los que el presidente del Atlético se relaciona con la jet catalana, acompañado de su hijo, sufridor del Alétic que se marcha de Barcelona (donde siempre acude) antes de que empiece el partido. Se pilla el Ave se pone música y no se informa del resultado del partido –a menudo malo, para los colchoneros (como este domingo)- hasta que llega a Madrid.
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