domingo, 10 de agosto de 2014

La Amante de JORDI PUJOL SOLEY

"Martona", la catalana 
DICEN QUE es visceral en su defensa del catalán y muy religiosa. Marta Ferrusola, 44 años junto a Pujol, asegura que su matrimonio es un «menage à trois»: «Él, yo y Cataluña»
PILAR EYRE 
Mañana, como casi todos los primeros lunes de cada mes desde hace 20 años, Marta Ferrusola, 65 años, llegará con su traje chaqueta de Peter Aedo a los estudios de Radio Salud en la Diagonal barcelonesa. En la entrada quedarán los dos guapísimos mossos d'esquadra que la acompañan dicen que escogidos por ella personalmente y su secretario, Jordi Morera. Se sentará en el estudio, se pondrá los cascos sin miedo a despeinarse, ya que desde que se quitó el moño sólo va a la peluquería del barrio una vez al mes, y contestará a las oyentes desgranando su particular doctrina: el ferrusolismo...

-Doña Marta, la he visto en la tele y que de dónde es el traje que llevaba.

-Mira, maca, lo tengo desde hace años. Yo misma le he subido el bajo porque se lleva la ropa un poco más corta. Hay que aprovecharlo todo.

La nostra Marta («¡aixo es una dona!», «¡esto es una mujer!», le gritan por la calle) contesta sin titubeos, sin filtro alguno.Y así se expresó el pasado día 20 en Girona sobre los inmigrantes cuando dijo que «en 10 años, a lo mejor las iglesias románicas no sirven y sí las mezquitas» y que «el que se quede en Cataluña, que hable en catalán». Dos días después, su marido, Jordi Pujol, de 70 años, decía que su mujer expresaba la opinión mayoritaria del país.

Para Marta Ferrusola Lladós, que estudió con las monjas concepcionistas, el sentido calvinista de la vida, la austeridad, el trabajo y la religión, han marcado toda su existencia. A los 18 años se puso a trabajar en la tienda de su padre y poco después, en una reunión de la cofradía de Montserrat, conoció al joven médico Jordi Pujol Soley. Son ya 44 años de matrimonio. «Lo nuestro es un menage a trois», ha bromeado la Presidenta consorte. «Él, yo y Cataluña».

«Marta se siente tan identificada con su idea de Cataluña que se toma todos los agravios al país como algo personal. Ella es una nacionalista visceral más que ideológica, le falta la base teórica del President. Lo que tiene es un gran amor a la lengua», cuenta una de sus amigas. Según una ex política, nacionalista también, donde Marta es casi fundamentalista es en la cuestión religiosa: «Yo creo que lo de Ferrusola raya en el integrismo. Le he oído decir: "Soy más radical en el nacionalismo que Pujol, más cristiana que él, pero perdono mucho menos". Su marido ha ido evolucionando hacia posiciones más tolerantes, creo que por convicción más que por política. Es como más moderno».

Marta Ferrusola preside una veintena de organizaciones tan dispares como la sociedad de los enfermos de agorafobia (miedo a los espacios despejados) o la fundación de los gimnasios DIR; es miembro del Consejo Nacional de Convergència; tiene con dos amigas una empresa de flores, Hidroplant y ha criado a siete hijos. «La vida social, las distracciones corrientes, las relaciones, el lujo y aparentar, nunca le han importado. No la he visto ir de tiendas, por ejemplo», explica su amiga. «Y su madre, una señora muy mayor, venía a verla en autobús, el 14».

El matrimonio lleva una vida casi espartana. No quieren vivir en el Palau de la Generalitat y siguen en su casa de siempre, cerca de la clínica Sagrada Familia, en la avenida General Mitre, una de las zonas más ruidosas y contaminadas de Barcelona. Es uno de esos pisos oscuros en los que no se abren las ventanas porque entra el polvo. Un tresillo de terciopelo gastado muestra aún las huellas de Caralps, su perro pastor que ya murió y el único que osaba quitarle el sillón al President. En el comedor, una mesa de madera oscura, un aparador con la vajilla buena, algún objeto de plata, alfombras, cuadros de paisajes La cocina es amplia, aunque el matrimonio es parco a la hora de comer. Su bebida favorita es el vino portugués matheus rose y el plato del Presidente, el arroz.

Sus siete hijos son una muestra de lo que es el paisaje humano de Cataluña. El pequeño, Olaguer, el más nacionalista de todos, participó en la campaña Freedom por Cataluña. Él, Montse y Jordi estudiaron en el grupo Gent, que educa a los jóvenes a partir del cristianismo en la línea Arzalluz. Una de las chicas son cinco varones y dos mujeres Marta, fue reina del cava. Oriol es miembro del comité ejecutivo de Convergència. Una hija está casada con un mexicano, otro con una madrileña.

Cuando Marta se refiere a su marido, lo llama President. Es quizás el único acto protocolario que se permite. «Es fuerte, práctica y poco sentimental. Sólo la he visto llorar una vez, cuando murió su suegro». No es así como la ve la gente de la calle, que la llama Martona y la trata de tú. Si le hablan en castellano, inquiere : «¿Es usted de fuera?». Si la respuesta es «sí, acabo de llegar», prosigue en castellano. Pero si dicen: «Soy catalán pero no sé el idioma», habla en catalán, sin inmutarse.

Hace unos meses, fue al mercado cercano a su casa, y se entretuvo haciéndole los cinco lobitos, en castellano, al hijo de una muchacha magrebí. En la panadería de la calle Escuelas Pías, la tienen como una mujer sencilla: «El otro día querían dejarla pasar, pero ella se empeñó en hacer cola. "Voy a vaciar la tienda, que hoy tengo a cuatro nietos a comer", dijo». Unos nietos que fueron utilizados el año pasado en una campaña ultranacionalista por un partido radical, porque algunos los hijos de su nuera madrileña iban a colegios españolistas.
Los rumoresA Marta Ferrusola, sólo se la ha visto enfadada en público dos veces. Cuando se le acusó, injustamente, de que su empresa, Hidroplant, había decorado todos los edificios de Banca Catalana. Y cuando, en 1995, comenzó a circular el rumor de que el President tenía una amante. Se sabía el apellido de la dama, su trabajo, dónde se veían En esos meses asistió a más actos oficiales que nunca, siempre cogida del brazo del President. Los cuchilleos fueron tan persistentes que Marta salió al paso: «Todo son calumnias, mi única rival es Cataluña». Entonces se cortó el pelo e incluso se puso ¡pantalones! De aquel bulo nunca más se supo.

Sobre lo que se sigue especulando es sobre la influencia que Marta tiene sobre el President. Se dijo que a Lluis Prenafeta, el primer secretario que tuvo Pujol, lo eligió ella, y que Mas, el delfín, es uno de sus protegidos y gran amigo de sus hijos.«Aunque Pujol la quiere y respeta sus opiniones», cuenta una conocida, «nunca le consulta y no es detallista con ella. No se acuerda de los aniversarios, casi nunca le regala nada... Y no comparten aficiones».

Ella practica deportes de aventura, se ha tirado en paracaídas, ha subido en globo y le gusta el montañismo de riesgo. A su marido le da miedo hasta ir en avión. Cuentan que en un vuelo tormentoso, paso tanto pánico que tuvo un pequeño trombo en el ojo. Marta no es una gran lectora y a ninguno le gusta la música, al menos no se les ve en en el Palau ni en el Liceo, aunque aún se recuerdan en Barcelona los «¡oule oule y oule!» de Marta en el último espectáculo de Cristina Hoyos. Al teatro no van mucho, sobre todo desde que Flotats se exilió de Cataluña.

Hace poco fueron a ver la durísima película mexicana La ley de Herodes, o chingas o te jodes. A la salida un joven se les acercó y les dijo: «Nunca tendremos un presidente como usted». Doña Marta contestó: «¿Ve?, En eso estamos de acuerdo».

Felip Puig bajo sospecha

El Gobierno catalán ha trabajado, desde que Jordi Pujol confesó su fraude fiscal escondido durante 34 años, para repudiar al expresidente. Pese a insistir en el respeto profesado al líder del catalanismo que antes veneraban, los consejeros del Ejecutivo de Artur Mas han ido condenando, con más o menos ímpetu, las acciones de Pujol. Todo acompañado de la insistencia de Mas para retirarle las prerrogativas de expresidente, que logró al cabo de tres días de la confesión.
De todos los consejeros, el que se mostró más consternado fue Felip Puig, titular de Empresa y Ocupación: “Lo he recibido muy duramente, con gran conmoción personal e íntima”, confesó el pasado lunes. El desasosiego de Puig se debe a la amistad que desde siempre le ha unido con la familia Pujol. El consejero compartió pupitre con Jordi Pujol Ferrusola, conocido como Junior en su círculo íntimo. Amigos desde los siete años, de su relación nació una amistad con varios hijos del expresidente, lo que acabó acercando a Puig al patriarca. Puig conocía a Jordi Pujol del entorno familiar, pero fue al verle un día pronunciar un mitin cuando decidió que quería dedicar su vida a la política.
Puig fue creciendo siguiendo la trayectoria de varios políticos nacionalistas: se formó en la política municipal, creció en los puestos intermedios de la Generalitat y llegó a consejero de la mano de Pujol. En 1999, siendo ya uno de los principales dirigentes de Convergència, fue nombrado consejero de Medio Ambiente, y dos años después pasaría a ocupar la cartera de Política Territorial y Obras Públicas. Su gestión al frente del Departamento fue investigada con lupa a raíz de la denuncia que hizo el Gobierno tripartito de cobro de comisiones ilegales de obra pública, pero las indagaciones nunca han sacado nada en firme contra él. La Unidad de Delitos Económicos y Fiscales (UDEF) lo señala como “favorecedor” de uno los negocios de Pujol Ferrusola. Él se defiende: “Todos los procesos de adjudicación públicas han sido impecables” asegura al tiempo que recuerda que durante la llamada crisis del 3%, en 2005, fue ampliamente investigado.
Victoria Álvarez, la exnovia de Junior que ha destapado todo el caso, apuntó en una entrevista en El Periódico que Pujol Ferrusola consideraba a Puig como “su único amigo”, además de su enlace con Convergència.
Jordi Pujol Ferrusola compartió despacho con el hermano pequeño de Puig
El mediano de los Puig, Oriol, es el que tiene menos vínculos con los Pujol. Oriol Puig, físico de formación y funcionario, tomó un camino intermedio entre los dos hermanos. Fue el primer director del Servicio de Meteorología de Cataluña de Pujol, con el tripartito se pasó a los negocios privados y volvió a la Administración catalana para reincorporarse al control de la meteorología.
El pequeño de los Puig es un caso aparte. Si la amistad la tuvo con el mayor de los Puig, Felip, Jordi Pujol Ferrusola hizo parte de sus negocios con Jordi Puig, hermano menor del consejero. Unas relaciones polémicas. Ambos compartieron oficialmente despacho en el número 5-15 de la calle de Ganduxer hasta 2009 y hace 10 ó 15 años que participaron en “alguna operación inmobiliaria”, explicó el consejero, quitándole importancia. Pero el informe de la UDEF no lo deja como algo menor. El despacho en cuestión “es el sitio donde operativamente situamos a todo el esqueleto societario, que cuelga en España, de Jordi Pujol Ferrusola”. También Victoria Álvarez señala este despacho, en el que vio una caja fuerte con “mucho, mucho dinero”.
En sus 62 páginas, se refieren en tres ocasiones al menor de los Puig.En la página 42, señala que “participa junto a Jordi Pujol Ferrusola en variopintos negocios, que dejaron pingües beneficios a ambos”. Y lo hace en un contexto en el que también siembra la duda sobre el consejero catalán. En concreto, se refiere a las obras públicas de la Gran Vía de L’Hospitalet, que se realizaron en 2002. La adjudicación correspondió al Departamento de Política Territorial, que entonces dirigía Felip Puig. Las empresas contratistas fueron FFC y COPISA, que “de forma indirecta han derivado millonarios caudales al patrimonio personal” del primogénito de los Pujol. Pero el propio informe señala que “la conexión directa de esa adjudicación concreta con las plusvalías ilícitas que se presumen gestadas no es posible porque no existen documentos de cualquier índole que así lo indiquen”.
Jordi Puig vuelve a aparecer en la página 46, con un negocio relacionado con la instalación de una línea de distribución eléctrica en Gabón “en el que tuvo alguna participación una empresa española llamada Ibadesa cat”. Puig es el administrador de esa compañía, pero en una comunicación de 2001 aparece el nombre de Jordi Pujol como director general de la misma, asegura el informe. Pero la policía “no ha encontrado relación directa alguna” entre Pujol y la compañía de Puig, ni tiene constancia de que el primogénito del expresidente catalán “haya desempeñado cargo alguno de representación social”.
Por último, el informe menciona Ascot Inversiones, propiedad de Jordi Puig, como una de las 17 compañías que hicieron negocios con el entramado societario de Pujol y de su esposa, Mercè Gironès, a las que el juez de la Audiencia Nacional, Pablo Ruz, les ha pedido que expliquen qué servicios les prestaron las entidades del matrimonio. Ruz sospecha que tras esos contratos se pueden esconder el pago de comisiones.
Según Felip Puig, Pujol Ferrusola y su hermano pequeño hace cinco años que no comparten despacho. Puig y Junior siguen siendo amigos, aunque menos que antes. Los turbios negocios del primogénito de los Pujol no han lastrado la amistad, sino que su distanciamiento se debe a algo más común según su entorno: con el paso de los años, los amigos de la escuela se van alejando.

El Nacionalismo Genera Crispación y Violencia

El escritor Mario Vargas Llosa ha afirmado que la independencia de Catalunya es una “insensatez” porque “el primer perjudicado si ese nacionalismo prevaleciera sería Catalunya”. En una entrevista a l’ABC, expone que el nacionalismo “se convierte en un valor político, y esto es religión, y la religión mezclada con la política siempre produce violencia e injusticia”.
Vargas Llosa dice que “si el nacionalismo llegara a prevalecer en Cataluña, eso dañaría y perjudicaría a una enorme cantidad de catalanes y también al conjunto de los españoles” porque “una minoría no puede decidir por el conjunto de los españoles”.
“España -manfiiesta- ha sido un país visto con admiración y sorpresa en momentos de la Transición. Hoy día es un elemento constitutivo fundamental de Europa. Dentro de ese contexto, la idea nacionalista catalana es totalmente excéntrica e irresponsable. Sería catastrófico tanto para España como para Cataluña”.
El autor peruano considera que Catalunya "es una comunidad a la que hay que tenerle mucho cariño y admiración”, però cree que el Estado tiene que “plantear una batalla clara, resuelta y sin ningún complejo de inferioridad”. “Tengo mucha confianza en el famoso «seny» catalán”.
Mario Vargas LLosa relaciona el movimiento soberanista con “una campaña desde el Gobierno catalán para inculcar el nacionalismo en la sociedad”. “A partir de la educación y del despilfarro extraordinario de recursos han ido ganando cada vez más espacio”, denuncia, aunque duda “mucho de que haya una mayoría de catalanes que quiera la ruptura”.
Finalmente, dice “Convergencia está teñida” por el caso Pujol porque “no es posible que a lo largo de todos estos años nadie supiera que aquello ocurría, y que el único enterado fuera el protagonista del escándalo”.
“Mas se ha metido en una trampa muy peligrosa. Creía que podía domesticar al tigre y montarlo, pero el tigre se lo está comiendo y me temo que se lo comerá por completo”, concluye.

Casimiro García-Abadillo Explica el suicidio de PUJOL

HOJA DE RUTA DEL DIRECTOR

Marta: una explicación del suicidio político de Pujol


Todavía hoy, diecisiete días después de su confesión, mucha gente no se explica por qué un hombre tan inteligente, con tanta experiencia como Jordi Pujol decidió tirar por la borda su legado, dejando tocado el proceso soberanista y herido de muerte al partido que él creó hace 40 años.
Es cierto que la información que publicó Fernando Lázaro en EL MUNDO el pasado 7 de julio apuntó con tino certero al secreto mejor guardado de la familia. Pero, como en otras ocasiones, Pujol podía haberlo negado todo, podía haber atribuido la noticia de las cuentas andorranas de su mujer y sus hijos a una campaña contra Cataluña... En fin, lo que suele ser habitual en la mayoría de los políticos: mientras una sentencia en firme no establece los hechos probados y la condena que todo es mentira.
Para que el fallo se produzca, falta mucho tiempo. El suficiente como para que algunos de sus correligionarios hubieran creído su versión y se hubieran apuntado a la teoría de la conspiración contra Cataluña.
Fue Marta quien le incitó a redactar su confesión, con la vana esperanza de salvar a sus hijos
«Realmente, no lo entiendo», reflexiona un histórico de CiU cercano al ex president. «Mientras hay lucha, hay vida, y mientras hay vida hay esperanza. Al confesar ha dilapidado su historia como el hombre más importante de la Cataluña moderna y ha dejado a CiU a merced de los republicanos. ¿Quién le asesoró? No lo sé. Desde luego, alguien que no pensó en las consecuencias del terremoto que provocó su inaudito comunicado», concluye mi interlocutor.
He hecho esa misma pregunta a algunos políticos, nacionalistas y no nacionalistas, y nadie me ha sabido dar una respuesta satisfactoria. Sin embargo, un alto mando policial, que ha seguido las andanzas del ex Molt Honorable desde hace años, me dio hace unos días la única explicación a mi modo de ver plausible: «No busques fuera del entorno familiar. La clave está en Marta Ferrusola. No te olvides de que esa familia es un matriarcado. De hecho, ella fue quien decidió el nombramiento de Mas». Tirando de ese hilo, he encontrado datos que sustentan esa teoría, que tiene, sin duda, componentes psicológicos propios de las mejores películas de Hitchcock.
En el mismo comunicado, que Pujol, antes de mostrárselo a Mas unas horas previas a ser difundido, había repasado innumerables veces con su esposa, encontramos una pista fundamental para entender un poco mejor lo que ha sucedido. «De los hechos descritos y de todas sus consecuencias soy el único responsable, y quiero manifestarlo de forma pública, con mi compromiso absoluto de comparecer ante las autoridades tributarias o si hace falta a instancias judiciales para acreditar estos hechos y de esta forma acabar con las insinuaciones y comentarios».
Aunque el texto apunta a uno de sus hijos como «gestor» del dinero no declarado, él asume la responsabilidad total sobre los hechos, como si esa declaración fuera suficiente como para detener las investigaciones de la Audiencia Nacional o la Inspección de Hacienda.
La relación entre ambos era mala desde hacía tiempo. Además, ellatiene un «carácter fuerte»
Repaso la autobiografía de Jordi Pujol (a la que hice referencia en la Hoja de Ruta de la semana pasada) y encuentro algunos párrafos que apoyan la teoría de mi fuente policial. «Marta era, cuando nos casamos, una chica guapísima con un carácter fuerte que se ha ido acentuando con el tiempo...». Probablemente su esposa no debió leer la página 112 de Historia de una convicción porque, de otra forma, no se explica que hubiera dejado pasar ese reproche a sus malas pulgas.
Pero, donde se percibe con total nitidez la capacidad de imponer su voluntad en los momentos decisivos de la vida de su marido es en un suceso que tiene que ver con la entrada en prisión de Pujol por sus actividades en favor del catalanismo. Recuérdese que estamos hablando de 1960, con Franco todavía en plena forma. La cuestión era que si Pujol renegaba de sus creencias podría haber salido de prisión en seis meses, pero si, por contra, se ratificaba y leía ante el tribunal (militar, por supuesto) un escrito que había pergeñado la noche anterior a la vista, la condena podía subir a siete años. Ese dilema se lo planteó a su esposa minutos antes de comenzar el juicio. Esta fue su respuesta: «Si has llegado hasta aquí, tienes que llegar hasta el final; si has pensado un discurso, lo haces. Los niños y yo ya nos esperaremos».
Aunque el luego presidente de la Generalitat advierte en sus memorias que eso «era lo que quería oír» de labios de su esposa, a buen seguro tampoco le hubiera hecho ascos a una súplica un punto más tierna, del tipo: «Cariño hazlo por los niños y por mí, no leas las cosas que escribiste anoche, por favor. Te quiero pronto en casa...». El caso es que fue condenado a siete años.
Si esa mujer fue capaz de incitar a su marido a pasar siete años en la trena, ¿qué no haría puesta en situación de salvar a sus hijos, aunque eso fuera a costa de hacerle pasar por la peor humillación? Al fin y a la postre, la confesión de Pujol, que tiene 84 años, no tendrá consecuencias penales que le priven de libertad.
Por fin, otra fuente, cercana a la familia, me da el dato que me faltaba para cuadrar la teoría de mi garganta profunda policial.
«Jordi y Marta se llevaban mal desde hace muchos años. En público, cubrían las apariencias, pero en privado había entre ellos un muro de frialdad, que a veces se rompía por una acalorada discusión». Le pregunto a mi informador por el origen de esa malsana relación y él la atribuye a los constantes escarceos amorosos, impropios de un hombre tan religioso, del Molt Honorable. Me relata un suceso que fue comidilla de la Barcelona más conspicua. Fue a mediados de los 90, cuando estaba Pujol en la cima de su poder y, a lo que parece, de su furor masculino. A oídos de su esposa llegó el rumor de la relación que mantenía con una persona próxima a su equipo de gobierno. Una noche, cuando él, siendo presidente en ejercicio, llegó a su casa de la Ronda del General Mitre, encontró que la llave no le abría la puerta. Tampoco nadie respondió a sus ruegos para poder entrar en su domicilio. Esa noche y alguna más tuvo que dormir en la Casa dels Canonges (residencia oficial del presidente de la Generalitat).
Probablemente, doña Marta vio cumplida la hora de pasarle factura a su esposo por toda una vida de sacrificios no siempre bien recompensados y obligó a su esposo, como en ocasión de su ingreso en prisión, a «llegar hasta el final» e inmolarse por el bien de su familia y tal vez de la causa catalana.
En una sociedad en la que las instituciones funcionan con normalidad, estas cuestiones de familia influyen poco en la gobernanza. Pero no olvidemos que estamos en una Cataluña que ha vivido durante más de dos décadas bajo el poder de una familia que entendió la política como un asunto casi doméstico.

El Clan MAS FERRUSOLA

Que nadie se equivoque. El clan Pujol es más clan Ferrusola que Pujol. La familia es la mejor estampa de un matriarcado basado en la fuerte personalidad de Marta Ferrusola, una madre coraje a la que no le ha temblado la mano a la hora de emprender negocios, de sentar cátedra, de ser políticamente incorrecta o de contradecir a su marido, por muy presidente de la Generalitat que fuese.
Marta Ferrusola saltó en paracaídas con 59 años desde 4.000 metros de altura. Poca coña. Fue su bautismo de fuego en esto de los saltos al vacío, aunque ahora las alturas sean otras y el entorno del salto sea político y no atmosférico. Hay una cosa clara: su osadía va en proporción aritmética a su nacionalismo. Y también subió en globo y compartió con su marido (una de las pocas aficiones comunes) el montañismo. Todo ello, mientras era la responsable sectorial de Deportes de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC).
Su fuerte carácter atestigua la impronta que ha dejado en el clan. Todavía hoy, en su pueblo natal, Queralbs, incrustado en pleno Pirineo, en las faldas de la estación de Núria, su marido, Jordi Pujol, no es Jordi Pujol. Ni es elPresident. Es el marit de la Marta (el marido de la Marta).
El matrimonio Pujol-Ferrusola, en la boda de Pablo Lara y Anna Brufau. (Efe)El matrimonio Pujol-Ferrusola, en la boda de Pablo Lara y Anna Brufau. (Efe)
A Marta Ferrusola jamás le han dolido prendas en decir lo que pensaba, en contradecir a su mismísimo marido o en ser políticamente incorrecta. Lo cierto es que su influencia en la sociedad catalana fue enorme. Y durante años se ha sostenido que a la sombra de la Administración sólo crecía quien pasase el filtro de su perspicacia. Sus valores son pocos y nítidos: ¿nacionalista y católico? Aprobado. Si, además, eras amigo de la familia ya tenías el puesto asegurado.
A comienzos de 2001, con una inmigración en ascenso, no tuvo inconveniente en alertar sobre la masiva inmigración magrebí. “A lo mejor, en 10 años, las iglesias románicas no sirven y sí las mezquitas”, vaticinó. De momento, erró el cálculo. Pero en esa misma entrevista apostaba porque el que estuviese en Cataluña hablase en catalán.
Desde algunos círculos políticos, se la ha acusado de fundamentalista, de ser la inspiradora del talibanismo en que se instaló el núcleo duro de Convergència, al frente del cual estaban su hijo Oriol Pujol Ferrusola y Felip Puig. De hecho, la que fue primera dama catalana durante 23 años odia todo lo español, empezando por el idioma
Desde algunos círculos políticos, se la ha acusado de fundamentalista, de ser la inspiradora deltalibanismo en que se instaló el núcleo duro de Convergència, al frente del cual estaban su hijoOriol Pujol Ferrusola y Felip Puig. De hecho, la que fue primera dama catalana durante 23 añosodia todo lo español, empezando por el idioma.
Vaya por delante una perla reciente, del año 2011: ante la posibilidad apuntada por el secretario de Estado de Turismo, Joan Mesquida, de que el Barça pudiera promocionar Barcelona, Cataluña y España, Ferrusola se mostró sencillamente escandalizada. Está bien que promocione Qatar, pero con España no sería lo mismo porque “se quiere imponer la señal de España y el Barça representa a Cataluña. Sería horroroso [que promocionase España]”. Un botón más de lo que supone mezclar deporte y política cuando no se debe. Pero la clase que ha dirigido Cataluña durante mucho tiempo tomó siempre esta comunidad como su masía particular.
Protectora de Artur Mas
Se dice que la mayor parte de puestos políticos, incluyendo consejeros de la Generalitat o presidentes de empresas, los ponía a dedo Marta Ferrusola. Incluso Artur Mas pasó por su filtro particular y, como admiten fuentes de Convergència, fue uno de los protegidos de la exprimera dama. “Este chico vale mucho. A ver dónde se le puede poner”, asegura el imaginario popular que decía Marta a su marido Jordi. Quizás ese imaginario fuese demasiado exagerado o se quedase corto. Pero nadie niega que Marta tenía poder.
Aunque es una historia poco conocida, el joven Jaume Roma, que sólo permaneció como consejero de Política Territorial y Obras Públicas durante unos meses (los suficientes para que le enganchasen haciéndose una casa por la cara a cambio de adjudicaciones públicas a un constructor) llegó a ese cargo porque era amigo de sus hijos. Y cuando abandonó la Administración tenía contratada con Hidroplant (empresa de Marta Ferrusola) la jardinería de su chalet. Claro, que sería uno de los pocos gastos a los que haría frente, porque la obra le salía gratis.
Jordi Pujol, Marta Ferrusola y Oriol. (Efe)Jordi Pujol, Marta Ferrusola y Oriol. (Efe)
También se habla de Francesc Xavier Marimon, que fue consejero de Agricultura, íntimo amigo de sus hijos. Y de Rafael Español, presidente de La Seda. De la misma manera, se llegó a comentar en algunos círculos que la caída en desgracia de Miquel Roca fue, en parte, como consecuencia de la decepción de la señora.
Hidroplant es su empresa señera desde finales de los 70. Fundó la compañía junto a dos amigas, esposas de dos íntimos amigos de Jordi Pujol y fundadores de CDC: Núria Claverol, esposa de Carles Sumarroca, el factotum de Emte y Comsa y gran patrón de la obra pública catalana, y Mercedes Vila. Lo que pocas personas conocen es que Hidroplant se fundó el 16 de enero de 1979 y que el 8 de abril de 1981 cerró sus puertas con un balance negativo. Ese día se acordó la disolución de la sociedad, aunque posteriormente se creó otra con el mismo nombre que ocultó el fiasco de la primera.
A mediados de la década de los 90, Hidroplant trabajaba a destajo para la Feria de Barcelona, dominada por CiU y en la que ella era la presidenta del Salón de la Infancia. Pero también consiguió un contrato para renovar el césped del Nou Camp. Ese proyecto fue un fracaso absoluto que acabó en los tribunales: El césped se tuvo que levantar y se plantó otro.
Fondos públicos para bolsillos muy privados
En su currículum, la matriarca atesora también suculentos contratos con el Gobierno que presidía su marido. Su empresa, Hidroplant, recibía fondos públicos de las consejerías de Presidencia, Economía, Gobernación y Medio Ambiente. El de esta última consejería fue cancelado por Salvador Milà (ICV), que fue nombrado consejero cuando el Tripartito llegó al poder.
El matrimonio Pujol-Ferrusola, en el funeral de Castellet. (Efe)El matrimonio Pujol-Ferrusola, en el funeral de Castellet. (Efe)
La oposición intentó, en vano, conocer el alcance de las compras que la Administración había hecho a la esposa del president, pero jamás se contestó a los requerimientos parlamentarios que se hicieron. Eso sí, a finales de los 90, la propia Marta Ferrusola salió a la palestra para reivindicar su derecho a mantener contratos con el Gobierno catalán. Lo que sí trascendió era quesólo de Presidencia cobraba unos 18.000 euros anuales.
Marta, dicen los que la conocen, es la que inculcó en sus hijos las ideas de hacer negocio. La empresa familiar, donde estaban ella y sus hermanos, José Ferrusola, SA, acabó como el rosario de la aurora, absorbida por Tipel, propiedad del que entonces era secretario general de Presidencia y mano derecha de Jordi Pujol, Lluís Prenafeta. Éste le cambió el nombre a Geset Afers pero no pudo remontar el vuelo a finales de los 80. Claro que entonces Prenafeta era el gran hacedor de Cataluña: enchufó a Jordi Pujol Ferrusolacomo empleado de su empresa familiar y a Artur Mas como responsable de la expansión internacional de Tipel. El agujero fue de órdago. En unos años, tuvo que cerrar puertas.
Negocios en familia
Tanto amor a los negocios inculcó Ferrusola a sus hijos que dos de ellos,Marta y Pere, fundaron en 1987 su primera compañía: Galplant, junto a tres amigos, los hermanos OriolXavier y Jordi Aguilà Vila. Se trataba de una empresa para “explotación y cultivo de toda clase de productos agrícolas, especialmente hortícolas, para su venta”. La intención era comercializar flores y plantas a través de Hidroplant, la empresa que había creado la matriarca Marta Ferrusola. Galplant nació con 2 millones de capital social a partes iguales entre las dos familias. Poco después, fue inspeccionada por Trabajo, porque había contratado a subsaharianos (que entonces comenzaban a pulular por la comarca del Maresme, donde tenía los terrenos cultivados) sin papeles.
En los 90, Ferrusola salió a la palestra para reivindicar su derecho a mantener contratos con el Gobierno catalán. Trascendió que sólo de Presidencia cobraba unos 18.000 euros anuales
Años más tarde, la entonces primera dama de Cataluña se quejaba de que en esta comunidad “las ayudas [del Gobierno] son para esta gente [los inmigrantes], que no saben lo que es Cataluña, sólo saben decir ‘buenos días, buenas tardes, dame de comer’”. Fue en una conferencia que dio en Caixa Girona el 20 de febrero del 2001. “Si los catalanes no nos preocupamos de Cataluña, los otros nos la destruirán”, advertía. Resaltó que la inmigración moderna no es como la de hace décadas, sino que “tienen una cultura distinta y una religión distinta y quieren que se respete”.
Declaraciones polémicas
En esa conferencia, Ferrusola recordó un reciente incidente en las costas francesas, donde había naufragado un barco con kurdos. “Les ofrecieron comida, pero ellos dijeron ‘no podemos comer eso’. No basta con acogerlos… ¡Tiene que ser con su comida! Como personas, debemos estar abiertos, pero ¡con estas imposiciones…!”. Fue en esa conferencia donde también la armó al afirmar que “el problema es que las ayudas sólo sirven para los inmigrantes que acaban de llegar. Tienen poca cosa, pero lo único que tienen son hijos”. Y más:  “Los pisos protegidos se los entregan a gente inmigrada que hace poco tiempo que está aquí. Mi marido está cansado de dárselos a marroquíes y magrebíes”.
El matrimonio Pujol, en el Camp Nou. (Efe)El matrimonio Pujol, en el Camp Nou. (Efe)
Tanto su marido el president como el conseller en cap (consejero jefe), Artur Mas, apoyaron sus afirmaciones con posterioridad. “La gran mayoría de ciudadanos piensan como Marta Ferrusola”, zanjó el propio Pujol.
Tres semanas más tarde, Marta emitía una nota pública de aclaración. “Siempre he pedido que se explicase bien a los recién llegados cuál es el país que les recibe, que se les facilitase la comprensión de qué es Cataluña. Y que toda nuestra sociedad actuase para hacer posible su incorporación, que todos tuviésemos claros nuestros deberes y nuestros derechos (humanos y cívicos) al respecto”, escribía. Tras dejar patente que “no pretendía herir ninguna sensibilidad” lamentaba que “lo que sí ha pasado es que mi imagen y pensamiento se han asociado a la intolerancia y la xenofobia. Les aseguro que me ha disgustado mucho recibir una imagen que no se corresponde con la que yo tengo de mí misma ni con mi trayectoria personal”.
Todo lo que huela a castellano está bajo sospecha. Llegó a alardear de que, en ocasiones, sus hijos no podían jugar con otros niños en el parque porque los demás hablaban en castellano
Su otra gran preocupación es el idioma. Todo lo que huela a castellano está bajo sospecha. Llegó a alardear de que, en ocasiones, sus hijos no podían jugar con otros niños en el parque porque los demás hablaban en castellano. Y no tuvo reparo en arremeter contra el electo presidente de la Generalitat de Cataluña José Montilla por llamarse precisamente José y no Josep. En la entrevista, la dama de hierro catalana no tuvo pelos en la lengua.
  • ¿Le molesta que el presidente de la Generalitat sea un andaluz?, le preguntan
  • Un andaluz que tiene el nombre en castellano, sí, mucho. Y además pienso que el presidente de la Generalitat debe hablar bien el catalán.
La apostilla no es gratuita, sino un torpedo en toda regla a la línea de flotación del Gobierno elegido en las urnas. Todo ello, en la emisora Teletaxi, propiedad de Justo Molinero, un pujolista convencido y beneficiario de grandes subvenciones públicas para su grupo de emisoras.

jueves, 7 de agosto de 2014

La Gran ESTAFA LLUIS FOIX

Es imposible desconectar de lo que ha ocurrido en Catalunya y en España tras la confesión de Jordi Pujol en la tarde del 25 de julio. Ni siquiera desde la patria de Émile Zola, Paul Cézanne, Frédéric Mistral y Mirabeau. Todo es luz y claridad. Los olores y colores nítidos de la Provenza te apartan de las preocupaciones cotidianas.
Pero nuestro pequeño gran mundo trastocado por la confesión de Jordi Pujol vuelve a la mente. Unos compatriotas catalanes me preguntan en el interior de un museo qué pienso y qué va a ocurrir. De las conversaciones cazadas al vuelo de españoles trotando por los espacios monumentales de Arles se escapaban palabras como Pujol y millones.
El aislamiento de tiempos pasados se ha transformado en la actualidad rabiosa del tiempo real. He leído muchas informaciones y opiniones que se han publicado en una semana tras la caída del que hasta hace bien poco era el héroe nacional para muchos catalanes. Ha caído el mito incuestionable por una confesión que nadie le pedía, voluntaria, no sabemos si como consecuencia de un arrebato de sinceridad y transparencia o porque la justicia y los medios de comunicación le pisaban los talones. Más bien parece lo segundo, forzado por lo que se respiraba en ambientes periodísticos y judiciales. Pujol dio la cara pero sólo parcialmente o, mejor dicho, su comunicado era una parte insignificante de la realidad de los hechos presuntamente corruptos que van apareciendo desde instancias judiciales y mediáticas.
El terremoto ha sido de tal magnitud que habrá que esperar un tiempo para comprobar la amplitud del daño causado, cuando las placas tectónicas se hayan asentado y acabe saliendo toda la información que todavía permanece opaca. El epicentro de la gran sacudida política está en la familia Pujol. Pero una familia, por muy poderosa que sea y por mucha que haya sido su capacidad para comprar silencios y miedos, no puede perpetrar sola el redondear una fortuna que iba camino de formar parte de la lista de Forbes.
El silencio de los cómplices y el miedo de los que compraban favores empresariales con tres por cientos o más ha hecho posible que en nombre de la patria se construyera un patrimonio fraudulento de dimensiones escandalosas. El periodismo recoge información y la publica. Es más que probable que lo que han denunciado algunos periódicos de Madrid no era fruto de largos trabajos de periodismo de investigación sino de la reproducción de las informaciones que llegaban desde los aparatos del Estado. No les resto ningún mérito. Simplemente, lo apunto.
Los Pujol llegaron a identificarse tanto con Catalunya, a apoderarse de ella, que pensaron que no había otro Estado que el de la Generalitat, que es, según la legislación vigente, la representación del Estado en Catalunya. Se llegó a difundir con tanta seguridad que España era una piltrafa que, además, nos robaba y que fue definida por Pujol como una “una realidad entrañable”, que se lo llegaron a creer o, por lo menos, pensaron que la policía judicial, la UDEF y otros brazos que actúan a cuenta del Estado o desde diversas instancias públicas, no penetrarían en el disco duro de lo que pasará seguramente a la historia como la cara más fea del pujolismo. Y no precisamente como el fundador del movimiento que había calculado o deseado el que ahora nos comunica que se encuentra en estado de expiación.
Sólo después de haber saltado un gran muro se puede llegar a vislumbrar las dificultades que se atravesaron. Es todavía pronto para medir la devastación causada por la corrupción en Catalunya y en España. Los que sólo tienen en mente la anunciada consulta del 9-N, el 25.º aniversario de la caída del muro de Berlín, van a lo suyo.
Pero la tempestad desatada por la confesión de Jordi Pujol sigue arrastrando todo lo que encuentra a su paso por el gran río de la política catalana y española. El president Mas se ha declarado heredero político de Pujol. Cometió el error de calificar la declaración de su mentor como un tema de carácter personal y privado. No se daba cuenta de que la sacudida pujoliana arrastraría al Govern, al partido de CDC y a todos cuantos habían mantenido la fe en el mito de Catalunya durante casi medio siglo.
Nada será igual. Lo primero que hay que pedir es que se sepa cuál es la cantidad supuestamente estafada. Habría que preparar un reconocimiento a Pasqual Maragall por lo que dijo de que “ustedes tienen un problema y este problema se llama tres por ciento”.
Maragall tuvo que retirar la acusación porque Artur Mas, en la oposición, le amenazó, entre otras cosas, que no votaría el Estatut. Así se las gastaban en los tiempos en los que el tripartito era atacado sistemáticamente.
No es prudente actuar con precipitaciones ni con venganzas. Que se cumplan las leyes y que cada cual se haga responsable de sus actos. A medida que vayan conociéndose más extremos de lo que se nos presenta como una gran estafa, habrá que actuar en consecuencia. Pienso que no es acertado mezclar estos tristes episodios de corrupción a gran escala con el voluntarismo de quienes piensan que la independencia está a la vuelta de la esquina y que es cuestión de meses. Las tensiones no han hecho sino comenzar y la consulta se ve más borrosa en el horizonte inmediato, aunque el Onze de Setembre la fiesta invada las calles de Barcelona.

JUan Antonio Salguero y los Chantajes del Clan PUJOL

Juan Antonio Salguero, empresario catalán, ha admitido que aceptó chantajes del clan de los Pujol. Hace unos días admitía ante la fiscalía de Barcelona que hace 11 años pagó comisiones de hasta el 20% en 18 obras realizadas para Adigsa, en viviendas de protección oficial.
Esta mañana ha hablado en ‘Espejo Público’, de Antena 3, asegurando que aceptó pagar estas comisiones después de que le amenazaran con no cobrar la obra. “Me preocupaba más la gente que tenía que comer, mis trabajadores”.
Nada menos que 108.000 euros fue la cantidad que tuvo que abonar este empresario. "A mí me pidieron el 20% de la facturación de obra pública de la empresa Adigsa (empresa pública que depende de la consellería de Medioambiente y Vivienda)",  afirma Salguero.
"Me adjudicaron de palabra una serie de reformas  y una vez que estaban hechas una buena parte de estas, fui a la empresa Adigsa y me dijeron que no me podían pagar porque no me conocían. Me dijeron que si quería cobrar tenía que pagar la mordida, que era un 20% más de lo que había facturado", añadía.
El empresario ha asegurado a Espejo Público que no le quedó otra que pagar esa comisión porque sino sus trabajadores no cobraban y “tienen que llevar dinero a casa para comer”.
Ha explicado que dichas comisiones, las pagó a través de un intermediario, José María Penín, un pariente lejano del ex conseller de Político Territorial y Obras Públicas, Felip Puig, que realizaba tasaciones para Adigsa.
Salguedo se arrepintió al tiempo y decidió denunciar ante los Mossos d’esquadra pero asegura que no se le hizo ningún caso. Y la situación no solo quedó ahí. Según este empresario, el propio Artur Mas sabía lo de las comisiones porque le mandó a su jefa de prensa para pedirle que no hiciese público lo del ‘pago extra’.