domingo, 18 de enero de 2015

Por la Concordia Cambó

'Per la concórdia'

Con la espléndida biografía de Jesús Pabón y la publicación de sus Memorias, la figura de Cambó ganó hace unos años renovada actualidad. ¿La conserva hoy? Por lo que a tal respecto valga, pienso que acaso no sea impertinente una breve reflexión acerca del texto en que la vida política de Cambó tuvo su canto de cisne, el librito Per la concòrdia, compuesto cuando todo hacía esperar que el general Primo de Rivera, después de su éxito en la bahía de Alhucemas, iba a dar paso a un Gobierno civil y a la normalidad constitucional.Fue Cambó el tercero de los grandes políticos fracasados, durante el reinado de Alfonso XIII, en la empresa de actualizar y democratizar la vida social y política de España. Maura la intentó desde la derecha, y fracasó. Canalejas fue asesinado cuando la intentaba desde la izquierda. Cambó, en fin, la propugnó desde el proyecto de una España en que el problema catalán y el problema vasco hubiesen sido acertadamente resueltos. No se actualizó y no se democratizó la vida de España, y así, carente de estructura institucional suficiente, el auge de nuestra cultura y nuestra economía, tan considerable en los tres primeros decenios del siglo, no pudo evitar el hundimiento de la Monarquía de Sagunto, y con él la definitiva quiebra de la brillante carrera política de Cambó. Qué contrapuestas emociones traería a su alma la noticia de la proclamación de la República, tal y como se celebró en las calles de Barcelona. Cuando Cambó preparaba para la imprenta Per la concòrdia, ¿era acaso imaginable que las masas catalanistas gritaran contra la Lliga y contra él ante su casa de la Vía Layetana?
Procede el texto de Per la concòrdia, como su autor nos dice, de la conferencia que en enero de 1923, pocos meses antes de iniciarse la Dictadura de Primo de Rivera, dio en la Asociación Catalanista de la Barceloneta. En la plenitud de su vida, Cambó advierte que Ias resistencias y prevencíones de Madrid y las inquietudes e impaciencias de Barcelona" hacen por el momento imposible "una solución española, de efusiva concordia, al problema de Cataluña", y decide retirarse de la política. Fuera cual fuese el alcance real de ese propósito, a cumplirlo iba a obligarle la política del Directorio militar, con su pronta decisión de aniquilar el catalanismo. Pero pasan los años, y como respuesta al anticatalanismo de la Dictadura, todo lo que en el catalanismo no era acción política -el cultivo de la lengua materna, el amor a las formas de vida y al paisaje de Cataluña, todo lo que la consigna Catalunya endiusllevaba en su seno- gana rápidamente intensidad y hondura. Por otra parte, día a día es más evidente que el prestigio popular de la Dictadura declina a ojos vistas. Previendo, pues, el fuerte renacimiento del nacionalismo catalán que esa torpe represión había de engendrar, Cambó piensa que muy pronto va a llegar una nueva y más favorable ocasión para el triunfo de su viejo proyecto y decide proclamarlo otra vez ante los castellanos y los catalanes que van a dar forma y contenido a la ya próxima situación de la vida española. Desde el catalanismo, la misma actitud y el mismo ánimo de Ortega, a los 10 años de su decisión de apartarse de la acción política; el Ortega que en 1926 escribía: "La coyuntura es inmejorable para intentar una gran restauración de España. ¿Por qué las generaciones del presente no han de reunirse en tomo al propósito de construir una España ejemplar, forjando una nación magnífica del pueblo decaído y chabacano que nos fue legado? ¡Jóvenes, vamos a ello!". No es puro azar que Cambó apoye en las reflexiones de España invertebrada una parte de su propuesta de reforma y conciliación.
Nos dicen los analistas del alma catalana que en sus manifestaciones colectivas ésta oscila entre el seny y la rauxa, y entre el pactisme y el tot o res. Pues bien: Cambó, catalán en cuya indudable genialidad personal y en cuyo no menos indudable cosmopolitismo tan profundamente alentaban el payés del Ampurdán y el burgués de Barcelona, supo como político inclinarse resueltamente hacia los dos primeros términos de esa doble oposición: hacia el seny, porque así lo exigía su firme atenimiento a la realidad; hacia el pactisme, porque, tras la batalla de Muret y el tratado de Corbeil, el destino histórico de los catalanoaragoneses no podía ser otro que su integración en la Península y su participación, rivalizando con Castilla, en el proceso medieval de su unificación política. Un seny y un pactisme, eso sí, que dejen a salvo la fuerza, la cultura y el espíritu de Cataluña.
La concordia que propone Cambó se mueve entre dos torpes extremos: el asimilismo de tantos españoles -el deseo de que España sea uniforme- y el separatismo de los catalanes -no muchos, en opinión de Cambó- que aspiran a la independencia política de su país. Entre la España asimilista y la Cataluña independentista, ¿qué cabe hacer? Dos cosas, piensa Cambó. Una previa: mostrar cómo la práctica del asimilismo sólo ha conducido y sólo conducirá a la progresiva intensificación del sentimiento catalanista y al deterioro de las posibilidades históricas de España, y cómo el independentismo es históricamente imposible y sería ruinoso para Cataluña. Otra consecutiva: idear un proyecto de concordia entre la España castellanizada y la España catalana, y convencer a castellanos y catalanes de la viabilidad y la conveniencia de ese pacto, único expediente para dar a España la Constitución que su pueblo viene pidiendo desde la extinción del Antiguo Régimen.
No es fácil lograr esa salvadora solución, y Cambó lo sabe. Muchos son los escollos que hay que allanar y los recelos que es preciso deshacer. Así lo viene viendo y palpando desde el atentado que sufrió en 1907. ¿Cómo avanzar, pues, hacia la meta deseada? Desde luego, mediante la acción política. Mas, para que ésta sea resueltamente eficaz, dos son los principales recursos en que Cambó confía: la acción concorde de los intelectuales castellanos y catalanes, en tanto que titulares de la denuncia de lo injusto y de la imaginación de lo verdadero, y la autoridad de una Monarquía que quiera serlo de todos los españoles.
"Un rey que pusiera la fuerza de su prestigio tradicional enfrente del espíritu asimilista castellano -escribe Cambó-, haría incluso fácil la solución del problema de Cataluña... Por este convencimiento creí que una Monarquía podría ser más eficaz que una República para la resolución armónica del pleito de Cataluña". Pero, añade, "tengo que confesar que mi intento de asociar la Monarquía a la gran obra de la solución armónica del problema catalán no fue precisamente acompañado por la fortuna". Añorando las perspectivas abiertas por la primera visita de Alfonso XIII a Barcelona, ha escrito poco antes: "Fijémonos solamente en las resistencias que habrían desaparecido... de haber
tenido cumplimiento la promesa real hecha en 1904, de que el monarca al volver a Cataluña hablaría en catalán".Setenta años han pasado desde que Cambó daba forma definitiva al texto de Per la concòrdia. En el actual nivel de la historia de España, ¿qué pensar de ese proyecto de vida española?
Poco tiempo después de la publicación de ese texto, advenía nuestra segunda República. El nuevo catalanismo, hondamente republicano, no perdonó a Cambó su leal servicio de catalán a la Monarquía de Alfonso XIII, y de ahí aquel ¡Mori Cambó! que el 14 de abril resonó en la Vía Layetana. Luego, el primer Estatuto y la desdichada aventura del 6 de octubre. A continuación, el sangriento tajo que la guerra civil infligió al catalanismo, y con él,otra vez, la callada vigencia del Catalunya endins y la renovada eclosión política de aquél, tras la muerte del general Franco. Acto seguido, la llegada a Barcelona, no por Prats de Molló, sino por la Zarzuela, del President de la Generalitat en el exilio, y la promulgación de una nueva Constitución y un nuevo Estatuto.
Volvamos ahora a nuestro punto de partida. "Las bases esenciales de la concordia -escribe Cambó, resumiendo su pensamiento- son dos: la consagración de la unidad de Cataluña mediante la creación de organismos centrales que engloben directamente todo el territorio catalán y el reconocimiento de que la lengua catalana es la lengua propia de los catalanes". Afirmación que el seny y el pactisme de su autor matizaba así: "Y en cuanto a la determinación de las facultades que se han de atribuir a los poderes catalanes, puede y debe ofrecer Cataluña margen amplísimo a la transacción". Repetiré mi pregunta: en este nivel de nuestra historia, ¿qué debemos pensar acerca de lo que Cambó nos propuso?
Debo decir ante todo que, salvadas posibles y resolubles discrepancias respecto de esa determinación de facultades, y pensando que en su seno llevaba implícito el reconocimiento de los irrenunciables derechos de la lengua castellana, tal propuesta me parece más que plausible. Creo, en consecuencia, que su aceptación -y, con ella, la reforma de nuestra vida colectiva que en 1914 formuló Ortega- habría iniciado una nueva y fecunda etapa en nuestra historia. Por desgracia, ni la propuesta de Cambó ni la de Ortega fueron aceptadas, y la ulterior historia de España fue la que de. hecho ha sido.
¿Son aceptadas hoy? En el orden de los deseos, sin duda. En el orden de los hechos, todavía no. Es forzoso reconocer que el buen funcionamiento del llamado "Estado de las Autonomías" -al que también pertenece la Administración central- no está tan cerca como muchos quisiéramos. Algo es preciso decir, sin embargo, si no queremos apartarnos de los planteamientos de Cambó. Éste exigía la acción de los intelectuales y el comportamiento del monarca; y es lo cierto que, salvo excepciones, en la línea de Per la concòrdia se mueven hoy no pocos intelectuales castellanos y catalanes, y que en catalán quiso hablar el monarca actual en el primero de sus viajes oficiales a Cataluña.
"La ascensión de un pueblo -nos dice Cambó- sólo de un gran ideal colectivo puede provenirle". Y pensando en el suyo, agrega: "¿Acaso sueña alguien con que este ideal sea la política asimilista, fracasada después de cuatro siglos de actuación? ¿Es que alguien quiere que España puede invertir otra centuria en luchas interiores? Yo no puedo admitir que, en España, la inconsciencia pueda ser general y pueda ser eterna". Si fuese así, añado yo, acaso no termine el siglo XXI sin que algún historiador escriba, como quien escribe un epitafio: Híspanía fuit.

lunes, 5 de enero de 2015

La Caida del Nacionalismo catalan La caida de los dioses

Un bel morir tutta una vita onora. Y viceversa. La muerte política de Jordi Pujol, que es de lo que se trata, ilumina toda su biografía personal y pública con una nueva luz, desnuda y cruel. La primera consecuencia de las revelaciones realizadas por el propio Pujol conciernen a su figura política y a la imagen con que quedará inscrito en la historia. Quien aparecía hasta el jueves pasado como el mejor presidente de la Generalitat recuperada, la de la actual democracia constitucional e incluso la de la II República, y por encima también en duración y envergadura del balance presidente del brillante y fructífero antecedente fundacional que fue la Mancomunidad, Enric Prat de la Riba, es ahora un icono roto y embarrado por los más lacerantes defectos que se le puede atribuir a un político: la corrupción y la mentira, algo que jamás había afectado a ninguno de sus antecesores.
2.— El icono que nace con esta revelación es catastrófico y de terribles efectos sobre su familia y su entorno. La caída del mito invierte el sentido de todos los valores y conceptos que habían cuajado alrededor de su proyecto personal y político. La biografía de Pujol, desde su juventud más temprana, es la de alguien dedicado obsesivamente al catalanismo, con una persistente e indeclinable ambición de poder al servicio de Cataluña, primero económica y cultural, después directamente política, que encuentra el apoyo y la ayuda de su familia, sus padres primero, su esposa después, los hijos en la etapa ya presidencial, además del entorno de hermanos, cuñados y amigos. Nadie del clan familiar podrá ni siquiera intentar un regreso a la política. Su presencia, antaño tan requerida, se ha convertido en tóxica, especialmente para el independentismo. El mayor activo del nacionalismo se ha convertido en lastre. A la luz de las revelaciones, la acción y la historia de la piña familiar nacionalista alrededor del president fácilmente se adapta al relato vulgar y penoso de cualquier grupo humano, llámesele clan o mafia, conjurado en obtener el poder para enriquecerse y defender luego la riqueza ilegalmente obtenida, al igual que ha hecho Silvio Berlusconi en Italia durante dos décadas.
La confesión puede desanimar al independentismo más moderado y reciente
3.— Difícil si no imposible es encapsular el asunto en la privacidad familiar de los Pujol, como ha pretendido Artur Mas. En toda esta historia hay un estilo inconfundible, que se reconoce en todo, incluido el partido, el Gobierno catalán y el conjunto de los líderes nacionalistas. Convergència es un partido fundado y amoldado por el liderazgo de Pujol; su actual líder, Artur Mas, un sucesor nombrado por su familia a la espera de que Oriol Pujol estuviera preparado; y el conjunto de sus dirigentes y cuadros políticos, unas gentes formadas en el ejemplo, el ideario e incluso los gestos y la oratoria del patriarca fundador. La caída del padre de la patria, todavía presidente de honor a título vitalicio, significa dejar a CDC sin referentes y sin historia. Será realmente muy dificultoso refundarlo en un momento de crisis y de declive electoral y cuando el Gobierno de Artur Mas se ha echado en brazos de Esquerra Republicana en cuanto a programa e incluso ideología. Más fácil es, en cambio, que la emancipación y ruptura total con los Pujol signifique diluirse en Esquerra o en una nueva formación sin matriz pujolista alguna.
4.— Artur Mas, como presidente y como político, tendrá difícil inmunizarse ante la infección revelada por Jordi Pujol. Su entera historia profesional y política, incluida su experiencia en la empresa privada antes de entrar en la política, se identifica con el clan de los Pujol, a pesar de los esfuerzos ostensibles por tomar distancias en momentos especialmente delicados. El actual presidente también ha conocido una historia de evasión de capitales y regularización fiscal de su padre, ya fallecido, en la que documentos de la policía de delitos económicos pretendían implicarle personalmente, al igual que les sucedió a los hijos de Pujol. Muchos deducirán que si los documentos referidos a estos últimos se han revelado veraces, también podrían serlo los que se refieren a Artur Mas. En todo caso, quedan debilitadas las teorías sobre una conspiración antinacionalista pilotada desde el Ministerio del Interior que pretendería erosionar sin base alguna al presidente ante el proceso soberanista. Puede que haya habido conspiración, pero no hay dudas de que también había una base en la que asentarse. En cualquier caso, las revelaciones afectan al menos a la solidez del liderazgo del proceso, sometido ahora a nuevas presiones y con la imagen disminuida por la contaminación inevitable que desprende la corrupción localizada en la familia del expresidente.
5.— Muchos son los que piensan dentro del independentismo que lo que desprestigia a Mas no tiene por qué desprestigiar al proceso soberanista. El soberanismo ya ha convertido el optimismo sistemático en un auténtico síndrome. Cuanto más débil sea el presidente más fuerte será el proceso, según dice una teoría que atiende a la sentencia de que no hay mal que por bien no venga, y que ya fue de aplicación a los malos resultados de CiU en las elecciones catalanas de noviembre de 2012. En las bases más radicalizadas, que imaginan el proceso como una ruptura con una transición fraudulenta y con una casta corrupta, la caída de Pujol es el agua de mayo que regará el proceso independentista, reafirmará al soberanismo en sus propósitos y argumentará en favor de la bondad intrínseca de un Estado independiente que refunde la democracia en Cataluña. No es nada seguro, sin embargo, que este mensaje amplíe las bases del soberanismo y lo refuerce entre el electorado más burgués y moderado. Al contrario, la identificación del pujolismo con la corrupción puede inhibir y disgustar a amplios sectores sociales que se habían visto arrastrados suavemente desde el autonomismo al independentismo, gracias entre otras cosas al viraje ideológico de Pujol, de su familia y del entero partido detrás de él. Basta con imaginar el efecto de eslóganes como España nos roba tras las revelaciones de la pasada semana.
La caída de la casa Pujol marca un antes y un después que no permite reacciones tacticistas
6.— Las consecuencias para la idea nacionalista de Cataluña y para el catalanismo son de identificación más lenta y compleja. En lo inmediato son profundamente negativas, sin duda. Para el catalanismo, jibarizado en su último avatar gracias a la apuesta independentista y convertido en una ideología menos transversal y menos plural, la mancha de la corrupción pujolista es una derrota moral y el presagio de una derrota política, aunque contiene un estímulo para la regeneración y el regreso al consenso de la catalanidad y al patriotismo cívico y pactista. Para la idea y la imagen de Cataluña, es un golpe que requerirá tiempo y esfuerzo para reponerse: Pujol se quejaba de la mala imagen que había proporcionado el tripartito, pero es evidente que al lado del pujolismo, aquellos Gobiernos efímeros y desprestigiados brillan como la imagen misma de la decencia política.
7.— Las revelaciones tampoco son buenas para España, de la que a fin de cuentas Cataluña es una parte, en muchos momentos la más visible y vanguardista. Pujol es uno de los personajes más conocidos y reconocidos mundialmente ya no como político catalán sino como uno de los dirigentes españoles que trajo la democracia. Su caída desprestigia a España tanto como a Cataluña y las desprestigia, principalmente, para quienes solo saben y pueden pensarlas juntas. En lo inmediato, la tentación del Gobierno será aprovechar la debilidad de Artur Mas para estrechar el dogal en el cuello del soberanismo, tal como ya piden a gritos algunos. Pero la caída de la casa Pujol marca un antes y un después que no permite lecturas tacticistas ni de circunstancias por parte de nadie. Todos los partidos y todas las instituciones, incluida la Monarquía, han pasado o se hallan en circunstancias muy parecidas. Más sabio sería aprovechar la caída como revulsivo para regenerar la vida política española y encontrar la salida de la crisis entre Cataluña y España. Esto sería la más rápida y eficaz forma para que regresara el perdido prestigio conseguido en la ahora denostada Transición. La última y más irónica consecuencia sería que tras el escándalo diéramos con la llave de la tercera vía, el camino del consenso y del acuerdo que ahora repudian tanto Artur Mas como Mariano Rajoy.

jueves, 1 de enero de 2015

Podemos se vuelca en Cataluña porque arrasa en Barcelona, Sabadell, Tarrasa y Cornellá


Es primera fuerza en intención de voto en ciudades claves. Se ha hecho con el electorado socialista del “cinturón rojo” y con las bases anarquistas de Esquerra
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Podemos se ha hecho muy fuerte en Cataluña y Pablo Iglesias lo sabe. Por eso viajó el fin de semana pasado a Barcelona y proclamó que van a “ganar las elecciones y echar a la casta”. El crecimiento ha sido espectacular desde las europeas: se ha hecho con gran parte del electorado del PSC y ERC.
Pablo Iglesias en el mitin de Barcelona. Pablo Iglesias en el mitin de Barcelona.
Según explican a El Confidencial Digitalfuentes cercanas a la dirección de Podemos, el nuevo partido ha decidido centrar en Cataluña gran parte de sus esfuerzos de campaña por la última encuesta electoral del Centro de Estudios de Opinión de Cataluña -el CIS catalán-, hecha pública hace tan solo unos días.
En ese sondeo, CiU y ERC se sitúan justo por delante de Podemos en estimación de voto, pero en intención directa de voto el partido de Pablo Iglesias adelanta a las dos formaciones catalanas de forma contundente. Sobre todo, admiten desde la formación, en la provincia de Barcelona, que se ha convertido en “un feudo nuestro”.
Con esos estudios, y con los datos de que dispone Podemos, las fuentes del partido consultadas por ECD se muestran contundentes: en las municipales, “arrasamos en Barcelona capital, y en grandes localidades como Sabadell, Tarrasa y Cornellá”.

Se presentarán donde ganen

En todos esos municipios habrá candidatos de Podemos a la alcaldía. Tal y como se avanzó en estas páginas, la idea básica del partido es presentarse allí donde tenga opciones de ganar. De momento, Madrid y Barcelona son sus dos grandes objetivos.
En Cataluña, Pablo Iglesias ya se ha reunido con Ada Colau, la impulsora de las candidaturas de Guanyem para formar listas de “unidad popular” en las que se incluyan candidatos de formaciones como Podemos o Iniciativa per Catalunya.
La fórmula de esas coaliciones no está cerrada, ni se sabe aún quién liderará esas listas de unidad en cada municipio. No obstante, la idea de Podemos es que sus representantes sean los candidatos a alcaldías en esas grandes localidades, aunque no irán con las siglas del partido.

PSC y ERC, los grandes perjudicados

El crecimiento espectacular experimentado por Podemos en Cataluña deja dos víctimas entre los partidos de la izquierda: el PSC y ERC.
-- Los socialistas catalanes siempre han dominado el llamado “cinturón rojo” de Barcelona, que incluye a la Ciudad Condal y a otros grandes municipios como Hospitalet y los ya mencionados  Sabadell, Tarrasa y Cornellá. Ahora, ese electorado se ha pasado a Podemos, por lo que el PSC perderá en esa zona “entre el 20 y el 30 por ciento de nuestros votantes”, según admiten fuentes de dicho partido.
Una circunstancia que, además, se produce cuando desde el PSC acusan a Pablo Iglesias de copiar su discurso en Cataluña, sobre todo en lo referido al referéndum independentista, a las comparaciones entre Mas y Rajoy, y a la corrupción.
-- Esquerra Unida, por su parte, también ha notado cómo sus bases, “cercanas al anarquismo” según dirigentes de otros partidos catalanes, han virado hacia Podemos: “Son gente joven que apoyaba a ERC pero que no siempre votaba. Ahora, ante cualquier encuesta electoral, aseguran que su papeleta irá a Podemos”.

sábado, 27 de diciembre de 2014

El clan Pujol ha dejado en evidencia a todas las instituciones Xavier Horcajo

El clan Pujol ha dejado en evidencia a todas las instituciones

Xavier Horcajo
Están desprestigiados. Nadie explica sus fortunas. Los ciudadanos anhelan que los crujan por evasores, pero policías, fiscales, jueces e inspectores de Hacienda dan lo peor de lo que son capaces en la pelea legal que la sociedad española tiene con el clan Pujol.
Sobresalen las ineficiencias de la Agencia Tributaria, de la UDEF, del propio ministro del Interior,Jorge Fernández Díaz, de los rutilantes jueces de la Audiencia Nacional… y ni un solo “testigo de cargo”. No tenemos a nadie que afirme haber pagado a los Pujol para conseguir algo. Todo apunta a que a nuestras instituciones les viene grande eso de acabar con el clan de los Pujol, el que mantuvo a Cataluña en un puño durante 40 años.
El 25 de julio Jordi Pujol i Soley, expresidente de la Generalitat reconoce ser un evasor fiscal con tres décadas de antigüedad. Todos nos reímos o nos indignamos  mucho. Pujol sacaba los trapos sucios al sol forzado por la publicación de los números de cuenta y saldos de su esposa y de  cinco de sus hijos. Siete integrantes de la familia ingresaban a Hacienda 1,7 millones de euros, que habían ocultado en sus declaraciones anteriores que les salían a devolver.
Una semana después algunos medios como El MundoABC El Confidencial coincidían en hablar de “como mínimo 500 millones y de manera indirecta, entre 1.500 y 1.800 millones”, una coincidencia asombrosa. [Llevo 30 años denunciando las andanzas del clan Pujol y nunca había llegado a tan precisas conclusiones].
El soplo era “inducido”, sólo duró el mes de agosto. En septiembre tomó carta de naturaleza una “Nota INFORMATIVA” apócrifa que se atribuye “por gestiones realizadas en varias entidades en Andorra” los datos bancarios de la familia Pujol en el Principado. Concretamente de 11 transferencias desde sus cuentas de la Banca Privada de Andorra (BPA).
Aún más, “parte de esas informaciones”, dice la “NOTA INFORMATIVA. Asunto Dinero Offshore Familia Pujol. Fiabilidad: Muy Alta, datos recogidos de fuentes fiables y solventes Fecha 1.7.14” que hay información suministrada por “los propios responsables del BPA que ante el temor de poder perder la licencia para ejercer en España, como banca privada a través de la marca Banca Madrid, han optado por aceptar prestar colaboración con las autoridades judiciales y/o fiscales españolas”. El 1 de julio de 2014 ningún autoridad judicial o fiscal española había solicitado “prestar colaboración” por cauces legales a nadie en Andorra. Otra cosa será “bastardeo” que es como se conoce en el argot sacar información pagando o mediante robo y/o amenaza. Lo que hace los autores de la “NOTA” es dar argumentos a los abogados de los Pujol para oponerse a que las vías legales de información se cierre por la evidencia de la comisión de un delito de robo de información en Andorra. ¡Bravo! Por la presunta “unidad de inteligencia económica” filtradora.
La diferencia con casos como el de Falciani o el del empleado de LGT que aireó los fondos del padre de Artur Mas en Liechtenstein, es que ni el BPA ni al Andbank andorranos han denunciado a ningún empleado o exdirectivo. ¿Hubo una entrega ilegal de información? ¿Fueron tan torpes los “espías” españoles para blindar al clan Pujol de datos de rogatorias andorrana?.
Parece que alguien ardía en deseos de atribuirse el mérito de la información de “El Mundo”, 7/7/2014 y antedatan la nota al 1/7/2014. Se descubre por un “lapsus” en la nota hablan de “comisión rogatoria actualmente en proceso”, cuando el 1 de julio, no había ninguna rogatoria en ningún juzgado de España contra los Pujol. La primera salió del juzgado 5 de la Audiencia Nacional (Pablo Ruz) el 29 de julio y sólo se refería a Jordi Pujol Ferrusola que no está entre los titulares de fondos de la cuenta en cuestión del BPA. La comisión rogatoria del juzgado 31 de Barcelona que investiga a la familia Pujol por sus saldos en la BPA Andorrana sale del juzgado de Zita Hernández Larrañaga,  el 31 de julio
Nadie duda del efecto legal de la publicación en “El Mundo” de los números de cuenta de los Pujol en el BPA andorrano por 3,4 millones de euros. Pero el “soi dissant” pantallazo de datos bancario tiene de auténtico lo que “un duro de chapa”. ¿O es que los documentos de la banca andorrana hablan de sus clientes como “Marta” “Pere”, “Marta F”, “Oleguer” o Mireia”?  Ya veremos tras las investigaciones de los juzgados andorranos no acaban deduciendo que las informaciones se obtuvieron de forma ilícita y acaban obligando a la Agencia Tributaria de España a rectificar por nulidad en la prueba. Sería para obligar a llevar “capirote” vitalicio a los de la “Unidad de Inteligencia” pseudo-policial.
Los primeros compases de la investigación corresponden a la magistrado juez Zita Hernández Larragaña, con el otoño se hizo cargo del juzgado de instrucción número 31 de Barcelona, un sustituto, Miguel Ángel Tabarés Cabezón, para acabar en manos de la nueva titular Beatriz Balfagón. Entre los tres jueces no pudieron evitar el “atraso” de la Agencia Tributaria en la remisión de los datos de las complementarias que los Pujol tuvieron que hacer (aún no han cerrado este asunto del que queda pendiente por cautela la multa tributaria (un 30% más). Incomprensiblemente, el requerimiento del juzgado (8 de agosto) no se cursó adecuadamente y no fue atendido hasta diciembre y la actual titular del Juzgado esperó a ese momento para considerar imputados al clan Pujol. La Agencia Informó de la familia Pujol afloraron otros 4,14 millones en renta (IRPF)
Tres magistrados en cinco meses es un inconveniente objetivo que nuestra justicia añadió  a la complejidad del caso, como los dos fiscales, hasta llegar a Alejandro Luzón, fiscal anticorrupción. Entre todos indicios  de delitos asociados a esos fondos no tenemos. Los instructores le han atribuido un gran valor probatorio al testamento del padre de Pujol i Soley (Florenci Pujol) todo y que en su declaración de inculpación el ex Presidente de la Generalitat decía que al margen de ese testimonio, su padre le había dejado “un dinero en Andorra”. El testamento no ha sido entregado.
Tantas manos en el juzgado 31 han producido “daños colaterales, sobre todo en la obtención de información a través de comisiones rogatorias en AndorraSuiza o Liechtenstein.

Torpezas sum servanda

La primera respuesta a las comisiones rogatorias es la de Suiza. El 15 de septiembre, responde que en los delitos de blanqueo para tener colaboración y de acuerdo con el derecho suizo hay que “hacer constar que delito previo dio origen  al dinero blanqueado”. La nota es todo un  bofetón en la cara: “En este caso no se indican ni la infracción de blanqueo, ni la infracción previa” por lo que “no se puede dar curso a la solicitud”. Lo firma Florence Albertini, de la Oficina Federal de Justicia de Berna.
El 29 de agosto, la juez o Batlle de Andorra, Núria Garcia Val, contesta la Comisión Rogatoria del Juzgado 31 de Barcelona, con un sonoro rechazo. Primero porque  no le precisan la condición procesal específica del clan Pujol (si están o no imputados) y segundo, porque “no se ofrece una relación suficiente de hechos delictivos investigados y datos aproximados de su comisión que permitan valorar la existencia del criterio de doble incriminación”. Los paraísos fiscales dan información de las cuentas de los sometidos a rogatoria si los fondos tienen que ver con otros delitos, por ejemplo: la prevaricación, el cohecho, la estafa; no el delito fiscal. Es la esencia del negocio de la banca andorrana.
Por cierto, Jordi Pujol Ferrusola  denunció ante los tribunales andorranos a los bancos BPA y Andbanc por presunta violación del secreto bancario prevista en el artículo 191 del Código Penal de Andorra... En el escrito se dice que los males del clan provienen de información robada y divulgada en España (“El Mundo” 7 de julio de 2014).
El  Fiscal general de Liechtenstein, Robert Wallner, después de consultar a las entidades financieras, ha decidido archivar la investigación sobre posible blanqueo de dinero del ex presidente del Gobierno catalán, Jordi Pujol i Soley y su familia. “No tienen cuentas aquí”, ese es el resumen de esta investigación que viene a dar la razón a lo dicho por el propio Pujol el 22 de octubre. Las autoridades de Liechtenstein no investigaban a los Pujol por propio interés, sino a instancias del Sepblac (Servicio Ejecutivo de la Comisión de Blanqueo de Capitales e Infracción Monetaria) de España basado en Brantridge Holdings, la empresa que utiliza el primogénito Pujol Ferrusola, dirigida por Herbert Rainford Towning, “el mago”, banquero británico retirado que mueve el dinero de Jordi Pujol.
¿A que venía la filtración interesada de Interior que levantó, a mediados de octubre, la hipótesis de cuentas en Suiza de los Pujol? ¿Por qué Fernandez Díaz declaró a TVE (13 de octubre) había hecho una llamada “para confirmar  la información” de prensa? ¿Es eso lo que esperamos de un ministro del Interior?  Ahora será el Juzgado 31 de Barcelona el que recorra con su comisión rogatoria los senderos de Liechtenstein- Los investigadores del “Fürts” (Príncipe de Liechtenstein, Hans Adam II) son muy buenos tanto que han llevado a averiguar que Jordi Pujol i Soley estuvo hace 20 años allí, apenas unas horas, de visita después de acudir al Foro de Davos en el que tuvo intervenciones públicas.

El canto de la UDEF

Al juez Pablo Ruz no le gustaba la denuncia de la amante de Pujol Ferrusola, María Victoria Álvarez. Le obligaron a instruirla, y eso deja poso. El entusiasmo de la fiscal María Belén  Suárez  con el dinero descubierto por Vicky Álvarez en el coche que les llevaba de Andorra a  Lérida para llevarlo luego a Madrid en Ave, las mochilas de 500 euros, no contagió a Ruz. Quizá por ello, juez y fiscal de fueron de vacaciones en agosto 2014, dejando para mediados de septiembre la declaración de Jordi Pujol Ferrusola. Para entonces, el terreno de los indicios estaba poco sembrado.  La UDEF, retada en el terreno de la opinión por Pujol padre con aquello de “¿Pero quién coño es la UDEF?”.
La UDEF apenas ha sabido llevar al Juzgado indicios de posibles cobraos de empresas muy afines a Pujol padre, de pujolistas de “pata negra”, caso de los Sumarroca (Emte), Grupo Copisa Constructora Pirenaica, Tecsa y unas pocas operaciones de intermediación inmobiliaria  o FCC Medio Ambiente oIsolux (Luis Delso). Poquita cosa que dejaba las “mordidas” sin “testigo de cargo” no merecedoras de que Ruz decretara medidas cautelares contra el primogénito de Pujol, cuyo despacho era conocido en Barcelona como “el nido del cuco” por ser el lugar donde se decidían concesiones, licencias, adjudicaciones y contratas de la administración que conducía su padre.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Los Defectos de Algunos Españoles !!!!!

Para la realización de este libro, he entrevistado tanto a españoles que trabajan en el extranjero como a guiris que han vivido en nuestro país. Más allá del mundo del trabajo, recapitulo las críticas más comunes que nos hacen los extranjeros:
  • “El español es soberbio”. Los temas sobre los que la gente piensa que exageramos son la calidad de vida y la cocina. Efectivamente, la cocina española es muy buena… como lo es la portuguesa, la francesa, la italiana, la japonesa, la china o la peruana. Di que nuestra cocina es muy buena, pero deja siempre claro el hecho de que consideras que hay otras tradiciones culinarias, vinos y quesos, de alta calidad. En países con menos tradición de calidad en los pucheros, di simplemente “La comida española es muy buena, tal vez la mejor de Europa, pero de la suya podemos aprender mucho también”. Evita decir que como en España no se vive en ningún sitio, y sustitúyelo por “En España se vive fantásticamente: grandes comunicaciones, tiempo fantástico, uno de los mejores sistemas de salud del mundo, pero… ¡cómo me gustó esto, esto y esto de tu país! ¡Ojalá pudiera combinar lo mejor de los dos sitios!” La mayoría de la gente quiere creerse que vive en el mejor de los países posibles porque desea pensar que ha realizado la mejor opción, así que no atentes contra el ego sano.
  • “El español tiene la necesidad imperiosa de estar con los suyos”. La percepción que tienen los extranjeros de que en España no se habla bien el inglés queda descartada por el estudio de EF al que me he referido en otro punto del libro. Todos los que comparten un mismo idioma tienden a juntarse entre sí por comodidad, por lo que no creo que esta crítica sea justa.
  • “Es demasiado espontáneo”. En esto estoy de acuerdo. Evita ser directo, no tengas la necesidad de tener que estar hablando cuando estés con alguien, habla de pájaros y flores sin decir una sola palabra de ti al principio. En España la gente tiende a soltarse su parrafada sobre la vida y sus convicciones más íntimas, algo a lo que en el extranjero no se está acostumbrado. Has de evitar el lenguaje que transmita confianzas con la gente, porque ni en Alemania, Francia ni Reino Unido están acostumbrados; así, bajo ningún concepto te refieras a un grupo de compañeras como “chicas”, no des besos cuando te presenten a un nuevo compañero o vuelvas de vacaciones a tu puesto, ni tengas conversaciones telefónicas privadas delante de compañeros tales como la salud de tus hijos, el fallecimiento de un familiar o las obras que estés llevando a cabo en tu casa.
  • “Es maleducado”. Evita chillar en lugares públicos porque es algo que nos reprochan. Aprende a modular tu tono de voz y que, a partir de las 9 de la noche, no se puede hacer ruido en el extranjero ni llamar a nadie porque la tolerancia acústica en otros países es mucho menor que en el nuestro. Usa sistemáticamente en los tres países a los que nos referimos en este libro el “por favor” y “gracias”, cada día más en desuso en nuestro país. En España se acepa el “deme esto o lo otro” o preguntar directamente a la cajera de una tienda “¿cuánto es?”. En el extranjero has de tender mucho más al “sería tan amable de…” o “por favor, podría usted…”, o bien un “¿me podría decir cuánto cuesta?”

viernes, 12 de diciembre de 2014

La falsa disyuntiva catalana ABC 12/12/14 GABRIEL TORTELLA, ECONOMISTA E HISTORIADOR

La falsa disyuntiva catalana

ABC 12/12/14
GABRIEL TORTELLA, ECONOMISTA E HISTORIADOR
· «Mutatis mutandis (ni Putin es Hitler ni Mas es Putin), esta es la situación hoy en Cataluña. La dialéctica intimidación-apaciguamiento funciona igual en todas partes. La razón, la ley y, si fuere necesaria, la fuerza están del lado del Gobierno español. Pero este cede continuamente, lleva décadas haciéndolo, por temor a provocar una confrontación»
CREÍAMOS que la política del apaciguamiento había quedado desacreditada desde el acuerdo de Múnich en septiembre de 1938, cuando, en palabras de Winston Churchill, el entonces primer ministro británico, Neville Chamberlain, «tuvo que elegir entre la guerra y el deshonor; eligió el deshonor y se encontró con la guerra». Los hechos son bien conocidos: Hitler había lanzado un ultimátum al Gobierno checoslovaco para que le entregara los llamados Sudetes, las provincias checas de mayoría étnica alemana. Pero, según dice el propio Churchill en su crónica de la Segunda Guerra Mundial, Hitler de pronto se encontró en una situación difícil: el mismo Estado Mayor alemán le aconsejaba moderar sus amenazas porque los checos estaban bien armados y fortificados, contaban con el apoyo de Inglaterra y Francia, e incluso los Soviets se habían ofrecido a conferenciar con las potencias occidentales para concertar acciones ante la amenaza nazi. Pero quien le sacó del apuro inesperadamente fue el premier Chamberlain, que le propuso reunirse con él en Múnich para tratar de resolver la situación. En la reunión Chamberlain, sin apenas consultar a sus aliados y menos a los rusos, cedió ante el ultimátum de Hitler y se mostró dispuesto a permitir la anexión de los Sudetes por Alemania; todo el apoyo internacional a Checoslovaquia se derrumbó; su presidente dimitió y se exilió. Lo único que obtuvo Chamberlain a cambio de su medrosa oferta de apaciguamiento fue un compromiso por escrito de Hitler de no continuar su política expansionista, compromiso que el Führer violó seis meses más tarde anexionándose Chequia entera y permitiendo que Eslovaquia se independizara antes de ser más tarde anexionada también. Sin embargo, al volver de Múnich, Chamberlain fue recibido con entusiasmo delirante por el público inglés, ante el que pronunció un discurso en que anunció la «paz con honor» y la «paz en nuestro tiempo». Pero el que realmente salió triunfante de Múnich fue Hitler: los generales tuvieron que admitir que habían pecado de prudentes y el Führer en adelante hizo con ellos lo que quiso. Un año más tarde Alemania invadía Polonia y estallaba la Guerra Mundial. A eso se refería Churchill cuando dijo que Chamberlain había elegido la deshonra y aun así no había evitado la guerra. Es más, la había precipitado. La firmeza en Múnich hubiera sido la única posibilidad de paz.
Sin embargo, a pesar de su estruendoso fracaso entonces, el «apaciguamiento» sigue vivito y coleando hoy en día. ¡Cómo olvidan la historia los políticos! En el este de Europa tenemos ahora una situación parecida con el conflicto entre Rusia y Ucrania; se insiste en que Putin no es Hitler, lo cual es cierto. Pero hay muchos paralelos con la Centroeuropa de los años treinta: Rusia, como Alemania entonces, está resentida por haber perdido una guerra (la Fría) y busca a toda costa recuperar su hegemonía. Para ello, como Alemania entonces, necesita dominar a sus vecinos y va dando pasos en este sentido: en 2008 invadió y desmembró Georgia, y no pasó nada. En 2014 Ucrania sacó los pies del tiesto y Rusia le dio una lección arrebatándole Crimea. Tampoco pasó nada, tan solo unas sanciones económicas ridículas si las comparamos con el valor de lo robado. En vista del éxito, Rusia ha invadido las provincias orientales de Ucrania poniendo en jaque a los díscolos ucranianos ante la pasividad de la Unión Europea, Estados Unidos y la OTAN. El matonismo ruso también ha dado resultado en Siria y ahora amenaza a Moldavia: si logra poner un pie allí tendrá a Kiev literalmente entre dos fuegos. La confianza de toda esa región en Occidente se está desmoronando como se vino abajo la de la URSS y la Europa oriental ante la claudicación de Múnich.
¿Por qué se muestran débiles ante el matonismo agresivo las potencias occidentales, pese a tener de su parte la fuerza y la razón? Porque el político democrático teme a la impopularidad si toma decisiones audaces y prefiere ceder y mantener un precario statuquo: la «paz en nuestro tiempo» de Chamberlain. Mejor ceder y negociar que provocar un conflicto: mejor el deshonor que la guerra.
Mutatismutandis (ni Putin es Hitler ni Mas es Putin), esta es la situación hoy en Cataluña. La dialéctica intimidación-apaciguamiento funciona igual en todas partes. La razón, la ley y, si fuere necesaria, la fuerza están del lado del Gobierno español. Pero este cede continuamente, lleva décadas haciéndolo, por temor a provocar una confrontación. Esta es la terrible disyuntiva que plantea el matón: o cedes o va a ser peor. En el caso del separatismo catalán la amenaza hoy es la declaración unilateral de independencia, apoyada por una parte de la población, minoritaria, sí, pero enardecida y determinada. A esta situación nos ha traído el rosario de cesiones que los gobiernos nacionales han hecho en aras del «apaciguamiento» del separatismo. Hubo que ceder en los dos estatutos; hubo que ceder en lo de Banca Catalana; hubo que ceder en las múltiples violaciones de la legalidad que se han ido cometiendo en la cuestión lingüística; ha habido que ceder en una cuestión económica tras otra: incumplimiento de los compromisos de déficit, concesiones en materias de transportes, de infraestructuras, abandono del Plan Hidrológico, rescates múltiples de un govern quebrado que encima está muy enfadado porque todo le parece poco, y un largo etcétera. Todo esto, conviene recordarlo, no son concesiones a «Cataluña», sino a una serie de gobiernos nacionalistas más o menos separatistas –corruptos e incompetentes por más señas– de espaldas a una mayoría silenciosa y acorralada de quien nadie se acuerda más que los gobiernos nacionalistas para multarla y hostigarla si rompe el silencio que le asigna el guión. Después de tantas concesiones, el separatismo catalán se siente fuerte y lanza bravatas: «Sí, esto lo he organizado yo. ¿Qué pasa?», vino a decir Mas cuando vio que nadie chistaba el 9 de noviembre. Y, efectivamente, no pasó nada.
Ahora se pide una concesión más para aplacar a la fiera: los 23 puntos de Mas. Ya no se sabe qué darle: cambiar la Constitución a su gusto, hacer a Barcelona capital de España, lo que sea. Para el separatismo se trata de un juego de tipo: «Cara, gano yo; cruz, pierdes tú». Porque las concesiones serían un paso más hacia la declaración de independencia, que se aplazaría unos meses para sacarles partido y acentuar el clima de victoria. ¿Dónde está el Churchill español capaz de tomar la iniciativa y responder al envite separatista? Necesitamos un estadista como él, capaz de hacer bueno ese dicho tan español: «Más vale una vez colorado que ciento amarillo»

Gabriel Tortella Las Izquierdas OPORTUNISTAS


«LAS IZQUIERDAS españolas, esto es, los descendientes de los centralistas liberales de principios del siglo XIX, apoyaban ahora los movimientos autonomistas [...]. Pero en esta política entraba en buena proporción el oportunismo. Los republicanos pedían autonomía para Cataluña con miras a ganar a esta región para la causa republicana. Los partidos obreros también se adherían con mayor o menor entusiasmo al principio autonomista». Esto lo escribía hacia 1970, en un librito titulado La unidad nacional y los nacionalismos españoles, Antonio Ramos Oliveira, el mejor pensador que ha tenido el socialismo español, refiriéndose a los años de la Segunda República. Pero sus palabras son plenamente aplicables a la situación actual. En concreto, si se sustituye la palabra «republicanos» por «socialistas», Ramos Oliveira, que murió exiliado en México en 1975, caracterizaba perfectamente, con una anticipación de cuarenta años, la política de José Luis Rodríguez Zapatero en su primera legislatura, en la que no paró hasta conseguir que el Parlament de Cataluña excretara ese absurdo tercer Estatut, que, aun con los recortes introducidos por el Tribunal Constitucional, sigue siendo un cuerpo extraño dentro del ordenamiento jurídico español. Sin embargo, su aprobación aseguró a los socialistas el apoyo masivo del nacionalismo catalán y permitió que Zapatero fuera reelegido en 2008, algo que no hubiera conseguido sin los votos que, gracias a su apoyo al Estatut, arrebató a Convergència y a Esquerra. Esta mezquina argucia electoralista y «oportunista» tuvo éxito en sus propios términos, pero a los españoles, y en primer lugar a los socialistas, nos está costando ahora sangre, sudor, lágrimas, y mucho dinero.
Como señalaba Ramos Oliveira, las izquierdas españolas llevan muchos años traicionando su ideario en pos de un espejismo electoral que puede lograr réditos a corto plazo, pero que a plazo medio es sencillamente suicida. Citándole de nuevo, «el autonomismo de los socialistas era una concesión a la clase media o burguesía nacionalista de las regiones. Sin embargo, el nacionalismo no seduce al proletariado en cuanto clase, quizás porque es contrario a su interés». Nada más cierto: el nacionalismo es contrario al interés de las clases trabajadoras catalanas, que se ven empujadas a lo más bajo del sistema educativo por la imposición del catalán, imposición que además les hace más difícil integrarse en el mercado de trabajo español. Por si fuera poco, el gasto desaforado que los gobiernos nacionalistas dedican a la agitación y propaganda detrae perceptiblemente de la inversión en sanidad y educación, que en la Cataluña de CiU es notablemente baja, en perjuicio especialmente de esas mismas clases trabajadoras. Nada tiene de extrañar la creciente desafección del electorado socialista catalán hacia el que tradicionalmente había sido su partido, al que ahora ven como una mala (y dividida) copia de los partidos de la «burguesía nacionalista».
¿Cómo se explica esta tendencia autodestructiva en un partido con la solera del PSOE, con mucho el más antiguo de España, con una historia de 135 años? No basta con invocar la tosca astucia pueblerina y el continuo pasarse de listo de su último jefe de Gobierno, porque Zapatero fue más consecuencia que causa de la profunda desorientación del socialismo español. Victoria Prego lo ponía de relieve no hace mucho en estas páginas al analizar los manifiestos electorales de los recientes aspirantes a la secretaría general, que, además de ser vagos e incongruentes, chocaban con el último programa del partido. Gran parte de la explicación de estas indefiniciones está en el escaso nivel intelectual de los líderes del socialismo español, que con la excepción de Ramos Oliveira y muy pocos más, han pensado siempre a remolque de otros socialistas europeos, como, por supuesto, Marx, y además Jaurès, Guesde, Gramsci, Althusser, Beveridge, Laski, Gorz, etcétera. Un partido con tan pobre bagaje ideológico (a pesar de los loables pero infructuosos intentos que se hicieron con el en su día tan cacareado programa de Socialismo 2000) sufre ahora una grave crisis ante los retos sociales del siglo XXI; pero es una crisis paradójica, derivada del propio éxito del socialismo en los planos internacional y nacional.
El socialismo europeo tuvo, a principios del siglo XX, la necesaria vitalidad y entereza intelectual para deshacerse de dogmas marxistas como la lucha de clases y el ideal de la revolución violenta, y para adoptar el programa reformista socialdemócrata, basado en la democracia y el Estado asistencial. Este programa se cumplió punto por punto tras las guerras europeas. Tras la Primera Guerra Mundial se generalizó el sufragio universal, los partidos socialistas llegaron a los parlamentos y los gobiernos, y se comenzó a sentar las bases del Estado asistencial. Tras la Segunda Guerra Mundial, al tiempo que se reconstruía Europa, se desarrolló plenamente lo iniciado en los años 20 y 30 en materia social. Hoy, gracias en gran parte al sufragio universal y al apoyo de amplias mayorías, está asentado en Europa un Estado de bienestar que no tiene parangón ni en la historia ni en el resto del mundo. El programa tradicional del socialismo se ha cumplido y tiene amplísima aceptación. Sólo niveles extraordinarios de abuso y corrupción pueden ponerlo en peligro.
Sin embargo, uno de los problemas que aquejan al socialismo español es que muchos de sus dirigentes se consideran autores y propietarios del sistema de bienestar y, como tales, autorizados para saquearlo a placer. (En tal atribución, dicho sea de paso, se equivocan a su favor: gran parte del Estado de bienestar español ya funcionaba en 1982, cuando los socialistas llegaron al poder, gracias en buena medida al esfuerzo de los gobiernos de Adolfo Suárez). Pero las consecuencias del saqueo están a la vista: los electores decepcionados se vuelven hacia otras organizaciones de izquierda, por disparatadas y extravagantes que puedan resultar, como Podemos en España; parecida decepción produjo hace unos años en Italia el vuelco hacia el aún más histriónico movimiento Cinco Estrellas. Otra prueba de la desorientación lamentable de estas izquierdas nuestras es que su reacción inmediata ante la aparición de un peligroso competidor no consiste, como sería lógico, en poner de relieve las diferencias programáticas que las separan de un admirador del «socialismo bolivariano» -cuyos resultados están a la vista de cualquier lector con un mínimo de información-, o de un portavoz del Irán de los ayatolás, sino, vergonzosamente, en tratar de dar gato por liebre a sus electores haciéndose pasar por una colección de demagogos irresponsables.
PERO MÁS grave a la larga para un partido como el socialista, cuyo programa de revolución pacífica se ha cumplido en su totalidad, es que deja de tener razón de existir, a menos que sea capaz de renovarse profundamente, para lo que hemos visto que le faltan las herramientas intelectuales; si no, una alternativa pudiera ser dedicarse a administrar escrupulosa y honradamente las instituciones que su propio programa ha creado. Sin embargo, como vemos, esto parece más difícil de lo que fuera de esperar. La tentación apropiatoria es muy fuerte. Otra alternativa, atractiva pero muy peligrosa, que el socialismo español ha adoptado, es convertirse en un partido no sólo defensor de la mayoría oprimida, que en realidad ya no existe, sino de unas más o menos reales minorías oprimidas, que pueden acarrear un complemento de votos a los que aportan los seguidores de la gloriosa, pero ahora aburrida, socialdemocracia. Y en esa búsqueda de minorías oprimidas se ha topado el socialismo con los nacionalismos periféricos, con esa «clase media o burguesía nacionalista de las regiones» de que hablaba Ramos Oliveira. Pero esa pretendida «minoría oprimida», mucho más rica que la figurada «mayoría centralista opresora», ha resultado ser capaz de oprimir más y mejor a los que no comulgan con sus dogmas y sus mitos, y no está nunca dispuesta a agradecer favores, todo lo contrario. Los victimistas no acostumbran a ser agradecidos. Y así se han encontrado los socialistas sufriendo el rigor de aquellos a quienes pretendían ayudar. «Quien da pan a perro ajeno pierde el pan y pierde el perro», como dice el refrán y dicho sea sin ánimo de ofender. El partido socialista ha dado demasiado pan al nacionalismo y ahora se encuentra sin pan y sin aliados; se asemeja al trapecista que ha dejado un columpio y no alcanza el otro: para unos, nunca será genuinamente nacionalista; para otros, ha traicionado a su ideario fundamental. Ha perdido sus señas de identidad, dando así alas al separatismo y a las izquierdas desmelenadas (o coletudas). Suicidándose él nos está suicidando a todos.
Gabriel Tortella es historiador y economista, autor, entre otros libros, de Los orígenes del siglo XXI.