LOS LÍOS DE LA FAMILIA
La bragueta de Pujol Ferrusola
Xavier Horcajo
Miércoles, 13. Agosto 2014 - 22:10
Cuando la primera esposa del primogénito de los Pujol Ferrusola le pidió 800 millones de pesetas en el divorcio la gente decía “pero si no tiene oficio ni beneficio”, lo segundo debe replantearse.
Como dice su novia argentina (que aun no ha aparecido en los shows de televisión), "le pierde fifar con el fideo", una exótica expresión que, a pesar de la distancia, no precisa traducción. No veo necesario volver a cuestionar el "noviazgo" que le llevó a los tribunales, con María Victoria "Vicky" Álvarez, mientras seguía casado con Mercé Gironés, la madre de sus hijos. Vicky le presentada como un "adicto al sexo, con carácter violento, que a veces la pegaba". Ahora se ha olvidado, con la luz de los focos, y se recrea en lo de la pasta que Pujol Ferrusola sacaba en mochilas de Andorra. Es natural; no pretenderán que cuente que estaba con su "novio" porque le pagaba las operaciones de estética.
El problema del primogénito de Pujol es que elige mal a sus acompañantes femeninas. Le viene de antiguo y es como un maleficio, le puede el morbo. Pocos años después de casarse con Mercé Gironés, se produjo un incidente de infidelidad de "JP2" que puso a muchos sobre la sospecha de que sus actividades empresariales se nutrían de la explotación de Cataluña entendida como feudo.
Poco antes de los Juegos Olímpicos de Barcelona '92 (de los que por cierto sacó su correspondiente tajada), su esposa le pilló con una prima suya, de profesión azafata. Una hermosa joven que cortó de un mandoble en dos a los Gironés. Estas difíciles situaciones, son delirantes cuando la "perturbadora" es de tu propia sangre. La Gironés ofendida, Mercé, armó la tremolina. Se buscó abogado y reclamaba la bonita cifra de 800 millones de pesetas en la separación. Por entonces, JP2 tenía treinta y pocos y -los que conocieron el caso- se hacían la misma pregunta: "De dónde, como, pero si no tiene oficio, ni beneficio". Bueno eso del beneficio, habría que replantearlo.
Jordi Pujol Ferrusola y su pragmática esposa, acabaron por decidir que era mejor seguir juntos, aunque no demasiado, "por los hijos". Las negociaciones se llevaron en el despacho de Joan Piqué Vidal, concretamente la matrimonialista Isabel Márquez, que luego fue pareja del conocido penalista que libró a Pujol del "caso Catalana", aunque fuese el secretario general de Presidencia de la Generalitat, Lluis Prenafeta, el que se jactaba de haber "recompuesto" el matrimonio, como si fuera un asunto político. Los Pujol siempre creyeron que Cataluña les pertenecía ¿Puede extrañar a alguien que el secretario de la Generalitat hiciera de alcahuete.
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